Chile: renuncia militar que entregó bebé argentino

El ex jefe del ejército Juan Emilio Cheyre renunció el miércoles a su cargo en el Servicio Electoral tras múltiples cuestionamientos, luego de admitir públicamente que en plena dictadura militar entregó a unas monjas al hijo de un matrimonio extranjero asesinado por una patrulla de Chile.

La renuncia de Cheyre al cargo de presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral se produjo luego de que se incrementaran las exigencias de organismos de derechos humanos y del opositor Partido Socialista para que dejara el puesto que ocupaba desde principios de año.

En una rueda de prensa en la que leyó un comunicado, Cheyre dijo que abandonó su cargo para "preservar el actual proceso de elecciones que corresponde al Servicio Electoral" (Servel), en alusión a los comicios presidenciales del 17 de noviembre. Seguirá siendo miembro del consejo del Servel.

"Aún subsiste una brutal incomprensión del actuar militar, y no deseo que, habiéndose concentrado en mi persona esa penosa realidad, eso llegue a afectar al ejército de Chile", agregó.

La situación de Cheyre se complicó luego de que un conocido columnista escribiera el fin de semana en un periódico local que el ex comandante en jefe del ejército "guardó en algún rincón de la memoria lo que entonces ocurrió", en alusión al asesinato del matrimonio extranjero, en diciembre de 1978, hecho que la dictadura militar (1973-1990) presentó como un suicidio con dinamita.

El argentino Bernardo Lejderman y la mexicana Rosario Avalos se escondieron en las montañas frente a la ciudad de La Serena, en el norte, junto a su hijo Ernesto, de dos años. Un lugareño reveló su ubicación a una patrulla del ejército, que los acribilló, llevándose al menor al cuartel de la zona.

El papel de Cheyre en el caso Lejderman era ampliamente conocido en círculos judiciales, periodísticos y de activistas por los derechos humanos, que intentaron que fuera procesado, pero la Corte Suprema lo absolvió de cualquier responsabilidad.

Cheyre declaró el martes al diario El Mercurio que siendo un teniente de 25 años recibió la orden de su comandante, Ariosto Lapostol, de llevar al bebé a un convento de monjas a la espera de que las embajadas de Argentina y México ubicaran a sus parientes.

Añadió que Lapostol le informó que los padres de Ernesto se habían suicidado con dinamita y que nunca cuestionó la versión, hasta que en 1998 hubo un juicio en el que se individualizó y condenó a los miembros de la patrulla que asesinaron al matrimonio.

Lapostol dijo a la televisión estatal que Cheyre "no intervino en absoluto, en nada".

Cheyre concluyó su declaración del miércoles diciendo que su "conciencia está en paz" y que se siente "libre de todo cuestionamiento legal y ético".

Ernesto Lejderman y Cheyre fueron los invitados a un programa de la televisión estatal, ocasión en que el argentino le exigió que dijera dónde estaban los restos de sus padres y que rompiera el "pacto de silencio" de los militares.

Cheyre dijo que mientras estuvo al mando del ejército entregó mucha información a la justicia, que de otra forma no se habría conocido.

"Reconocí lo más duro que me ha tocado en mi vida, que es reconocer la responsabilidad del ejército en los crímenes del pasado", agregó. "Eso es... un dolor para un militar que yo no lo quiero comparar con el dolor de Ernesto".

Mientras comandó el ejército, Cheyre abogó para que "nunca más" se repitan en Chile los crímenes de lesa humanidad que dejaron 3.095 opositores muertos, entre ellos 1.200 aún desaparecidos. También pidió a los culpables que asuman sus responsabilidades ante los tribunales.

Actualmente unos 70 militares jubilados están presos por sus crímenes, y un par de centenares más enfrentan procesos judiciales.