Obama recibe a los Dolphins, 40 años después

Algunos tienen ya el cabello gris, otros se mueven con lentitud y al menos uno debía apoyarse en un bastón. Pese al paso del tiempo, podían adivinarse todavía los rasgos de los corpulentos jugadores que alguna vez aniquilaron a sus rivales en la línea de golpeo, durante una campaña inolvidable.

Más de una treintena de integrantes de los Dolphins de Miami de 1972 acudió el martes finalmente a la invitación en la Casa Blanca, 40 años después de que el equipo hizo historia al ganar 17 partidos, sin una sola derrota. Ningún otro equipo en la historia de la NFL ha podido mantenerse invicto desde el comienzo de la temporada regular hasta el Super Bowl.

El presidente Barack Obama dio la bienvenida a los ex jugadores en el Salón Este, como suele hacer el mandatario en turno con los campeones vigentes de los deportes más populares en Estados Unidos.

Pero hace cuatro décadas, la recepción para los deportistas no constituía una tradición de tanta raigambre. Y el escándalo de Watergate agobiaba al entonces presidente Richard Nixon. Así, los miembros de esos históricos Dolphins se habían quedado con las ganas de asistir a la residencia oficial.

"Sé que algunas personas podrán preguntarse por qué hacemos esto después de tantos años", reconoció Obama. "Mi respuesta es sencilla: Yo quería ser el más joven aquí, aunque fuera por una vez".

Muchos rostros eran todavía reconocibles. Ahí estaban los miembros del Salón de la Fama, Larry Csonka, el fullback estelar; Bob Griese, el quarterback; Larry Little, el integrante de la línea ofensiva; Nick Buoniconti, el linebacker, y desde luego Don Shula, el legendario entrenador.

"Es un poco más difícil reconocer a algunos en estos días", dijo Obama, quien después matizó el motivo. "No llevan el cabello a la afro, las largas patillas ni los bigotes a la Fu Manchu".

Obama, gran aficionado a los deportes y espectador frecuente de la cadena ESPN, dejó claro ante los Dolphins y sus seguidores, que su equipo predilecto son los Bears de Chicago, la ciudad a la que se mudó después de graduarse.

"Lo entendemos", dijo Shula. "Hay que tener un equipo favorito".

Obama destacó que, hace dos años, dio también un reconocimiento a los Bears de 1985 en el Prado Sur de la Casa Blanca. El equipo no fue recibido por el presidente en 1986, una decisión atribuida al desastre del transbordador espacial Challenger, ocurrido dos días después de que Chicago venció a los Patriots de Nueva Inglaterra en el Super Bowl.

"Aquel día consideré que ese equipo era el mejor de la historia. Pero reconozco que lo hice con cierta parcialidad", dijo el presidente, rodeado por los ex integrantes de Miami. "Los Bears perdieron una vez en una temporada casi perfecta. Los mejores han sido los Dolphins".

Shula y los jugadores obsequiaron a Obama una camiseta del equipo, con el número 72. En la espalda, no estaba el apellido del mandatario, sino la palabra "invictos".