Ataques a Jezbolá ponen a prueba a partidarios

Los ataques con carros cargados de explosivos contra fortificaciones de Jezbolá en el sur de Beirut han sacudido al grupo miliciano chiíta, ocasionando temor a una comunidad que se ha salvado mayormente de la violencia que aqueja el resto de Líbano.

En la actualidad, operarios de Jezbolá pistola en mano resguardan puntos de revisión que protegen los suburbios del sur de la capital, revisando vehículos en busca de explosivos, registrando a residentes y utilizando en ocasiones perros adiestrados.

El carro bomba que mató la semana pasada a 27 personas y lesionó a más de 300 en el área fue el segundo ataque de ese tipo en cinco semanas y el más letal en casi tres décadas.

Fue además la primera ocasión en que el bastión urbano del grupo, considerado durante mucho tiempo un Estado fuertemente controlado dentro de otro Estado, fue atacado buscando ocasionar la mayor cantidad de muertes de civiles y no enfocándose en asesinatos focalizados. Apartándose de su retórica usual, Jezbolá no está culpando de los ataques a su enemigo tradicional Israel, sino a extremistas sunitas.

Muchos en Líbano ven los ataques como una venganza por el apoyo armado de Jezbolá, disgregador y controversial, al presidente Bashar Assad en la guerra civil en Siria. Aunque no ha habido una atribución creíble de responsabilidad, rebeldes sirios han amenazado responder al grupo por intervenir a favor del régimen de Assad en un conflicto que se está peleando cada vez más en ámbitos sectarios, enfrentando a musulmanes sunitas contra chiitas.

La violencia ha empujado a los partidarios del grupo a territorio desconocido. Por ahora, están cerrando filas y expresando apoyo firme para el liderazgo. Pero ataques recurrentes podrían crear eventualmente dinámicas nuevas que aflojen el control de Jezbolá sobre sus seguidores chiitas.

"Jezbolá realmente está poniendo a prueba el nivel de tolerancia de su base de apoyo", dijo Bilal Saab, director del Instituto para el Análisis Militar del Golfo y el Cercano Oriente, en Norteamérica.

En los últimos meses, el barrio predominantemente chiita del sur de Beirut conocido como Dahyeh (suburbio en árabe) ha sido atacado con cohetes varias veces, mientras que varios cuadros de dirigentes de Jezbolá fueron blanco de bombas colocadas a la orilla de caminos cerca de la frontera con Siria. El 9 de julio, un carro cargado con explosivos lesionó a más de 50 personas en un área cercana al ataque del jueves.

Aunque en Líbano se han registrado numerosos ataques con bombas y asesinatos desde el fin de su guerra civil de 1975 a 1990, hasta ahora casi todos ellos fueron contra líderes cristianos y sunitas anti sirios.

La explosión del jueves fue el ataque más mortífero en la fortificación desde 1985, cuando un camión con explosivos colocado para atentar contra la vida de un clérigo chiita de alto rango y mentor espiritual de Jezbolá mató a 80 personas.

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Bassem Mroue se encuentra en Twitter en http://twitter/bmroue y Zeina Karam en http://twitter/zkaram .