Fiscales concluyen intervención en caso de masacre

Los fiscales militares concluyeron el martes su presentación contra el psiquiatra del ejército acusado de matar a 13 personas durante una balacera ocurrida en 2009 en Fort Hood, pero aún está por verse si el soldado acusado planea hacer algo para defenderse.

Después de llamar a casi 90 testigos en apenas 11 días, los fiscales completaron su caso contra el mayor Nidal Hasan. El soldado estadounidense musulmán está acusado además de lesionar durante el ataque a más de 30 personas en el puesto militar de las fuerzas armadas ubicado en Texas, la mayor masacre ocurrida en una base militar estadounidense.

El juez levantó la sesión del día, lo que significa que Hasan podría comenzar la presentación de su caso el miércoles; pero él indicó el martes que no planea llamar a testigos. Cuando el juez le recordó que era el momento de argumentar formalmente que los fiscales no habían probado su caso, Hasan rechazó hacerlo.

De hecho, Hasan ha estado sentado mayormente en silencio durante el juicio, a pesar de actuar como su propio abogado defensor. Ha interrogado sólo a tres testigos y presentado pocas objeciones, dejando incluso a la jueza, coronel Tara Osborn, escéptica sobre si él será capaz de convencer al jurado que no lo declare culpable.

"Reanudaremos mañana con el caso de la defensa, si lo hay", señaló la jueza.

Si es declarado culpable, Hasan podría enfrentar la pena de muerte. Está acusado de varios cargos de homicidio premeditado e intento de homicidio premeditado.

Osborn recordó a Hasan que si sube al estrado como testigo, estaría obligado a realizar y responder sus propias preguntas y no podría simplemente realizar una declaración. Además, nuevamente, la jueza le aconsejó aprovechar a sus abogados de oficio; luego le preguntó si aún quería representarse a sí mismo.

"Sí", respondió Hasan.

Pero dijo a la jueza que ya no planea llamar a un profesor de psicología y religión del Seminario Teológico de San Francisco. No dio una razón para ello, pero el profesor era el último de dos testigos que Hasan había dicho inicialmente que podrían testificar.

La decisión preocupó visiblemente a Osborn, quien dijo que quería que el profesor esté en Fort Hood en caso de que Hasan cambie de opinión.

Hasan se negó rotundamente.

"Me opongo. No lo voy a utilizar", dijo Hasan. "Así que perder su tiempo cuando él tiene otras responsabilidades profesionales no parece apropiado, cuando no tengo la intención de utilizarlo".

Testigos de la fiscalía, incluidos varios soldados heridos durante la masacre, relataron que un hombre con uniforme militar gritó en árabe "¡Dios es grande!" antes de disparar dentro de un edificio médico en el fuerte el 5 de noviembre de 2009. Cuando se les pidió identificar al atacante, los testigos señalaron a Hasan, quien quedó paralizado del costado izquierdo después de ser herido por oficiales que respondieron a sus disparos.