Muere Elmore Leonard, autor de Get Shorty, Be Cool

Elmore Leonard, el aclamado escritor de novelas policiacas cuyos éxitos literarios narraron las muertes de matones y estafadores e inspiraron películas y series de televisión, falleció el martes por la mañana los 87 años.

Cada novela que Leonard escribió desde mediados de la década de 1980 fue en un éxito de ventas y cada seguidor de relatos de crímenes sabía su nombre. George Clooney era uno de sus admiradores. También Quentin Tarantino, Aerosmith, Saul Bellow y Stephen King, por no hablar de camareros, botones, empleados contables y millones de otros.

Leonard murió en su casa en Bloomfield Township, un suburbio de Detroit, por complicaciones de un derrame cerebral que sufrió hace unas semanas, dijo su investigador, Gregg Sutter. Estaba acompañado por familiares al momento de su deceso, añadió Sutter.

A finales del año pasado se convirtió en el primer escritor de novelas policiacas en obtener un Premio Nacional de Literatura honorario, un reconocimiento que han recibido Philip Roth, Norman Mailer and Arthur Miller.

Sus millones de seguidores hicieron de todos sus libros éxitos literarios, desde "Glitz" (1985). Cuando acudieron en masa a ver a John Travolta en la versión cinematográfica de "Get Shorty" en 1995, el autor se convirtió en favorito de los directores de moda de Hollywood, que también llevaron a la gran pantalla títulos como "Out of Sight" y "Be Cool".

Sus más de 40 novelas estuvieron pobladas por maquinadores patéticos, estafadores ingeniosos y asesinos casuales. Cada uno era caracterizado por una ambivalencia moral sobre el crimen, humor negro y descripciones retorcidamente agudas de la naturaleza humana: los sueños codiciosos de Armand Degas en "Killshot", el fresco y ocurrente Chili Palmer en "Get Shorty", la codicia de notoriedad de Jack Belmont en "The Hot Kid".

Las novelas y relatos de Leonard fueron adaptadas a decenas de películas para cine y televisión y series de TV, incluyendo el programa de FX "Justified", protagonizada por Timothy Olyphant como uno de los personajes emblemáticos de Leonard, el impávido oficial Raylan Givens.

A los críticos les encantaba su impecable estilo coloquial así como lo reales que sonaban sus personajes cuando hablaban.

"La gente siempre me pregunta '¿de dónde sacas las palabras de (tus personajes)?' Y yo les digo, '¿no se pueden acordar de cómo habla la gente o pensar en gente hablando?'. Eso es todo, no sé por qué le fascina tanto a la gente", dijo a The Associated Press el año pasado.

Leonard pasó la mayor parte de su infancia en Detroit, donde transcurren muchas de sus novelas. Otras historias las ubicó en Miami, cerca de su casa de vacaciones en North Palm Beach, Florida.

El novelista de suspenso James Lee Burke dijo que Leonard era un "caballero de la vieja guardia" cuyas técnicas de estilo y "punto de vista experimental, y voz narrativa tuvieron una enorme influencia en cientos de escritores".

El trabajo de Leonard contenía temas políticos y morales sin ser demasiado didáctico, dijo Burke. "Y podía escribir sátira social disfrazada de novela policiaca y también podía escribir una novela policíaca disfrazada de sátira social".

Algo notable del talento de Leonard es el tiempo que le tomó al mundo reconocerlo. No tuvo un éxito de ventas hasta cumplir los 60 años y pocos críticos lo tomaron en serio antes de la década de 1990.

En las décadas de 1950 y 1960 tuvo algunos éxitos menores con cuentos y novelas de vaqueros, un par de los cuales se llevaron al cine, pero cuando el interés por los westerns decayó, comenzó a escribir guiones para películas educativas y laborales mientras probaba meterle mano a otro género: las novelas policíacas.

La primera, "The Big Bounce", fue rechazada 84 veces antes de que se publicara en rústica en 1969. Hollywood lo llamó de nuevo, pagó 50.000 dólares por los derechos e hizo una película protagonizada por Ryan O'Neal que hasta Leonard calificó de "terrible".

A esa le siguieron otras varias, mejor escritas, que incluyeron "Swag" (1976). Leonard ya estaba siguiendo el consejo que luego le daría a los jóvenes escritores: "Traten de dejar fuera las partes que la gente se salta".

Donald I. Fine, un editor de Arbor House, pensó que merecía más y le prometió apoyarlo con su departamento de publicidad. Y cumplió: en 1985 "Glitz", una estilizada novela de venganza que transcurre en Atlantic City, se convirtió en su primer éxito literario.

Hollywood lo redescubrió, creando varias películas malas como "52 Pick-up" con Roy Scheider de John Frankenheimer. Se necesitó el trabajo de Barry Sonnenfeld para que el cine comprendiera como transformar una novela de Leonard en una película muy buena. "Get Shorty" fue la primera en sonar y lucir como una verdadera historia de Leonard.

Y luego Quentin Tarantino lo intentó con "Rum Punch", que se convirtió en "Jackie Brown", una exagerada película al estilo de las cintas de Blaxploitation protagonizada por Pam Grier. Mientras que Steven Soderbergh se mantuvo fiel a la historia y los diálogos de Leonard con "Out of Sight."

Leonard siguió escribiendo ya octogenario y su proceso seguía siendo el mismo.

Se metía al estudio de su casa a las 10:00 y se sentaba detrás de un escritorio cubierto con montones de papeles y libros. Encendía un cigarrillo y comenzaba a escribir a mano en las libretas amarillas sin rayas de 63 páginas que le hacían especialmente.

Cuando terminaba una página la pasaba a otro papel usando una máquina de escribir eléctrica. Trataba de completar entre tres y cinco páginas para cuando terminaba de trabajar a las 6 p.m.

"Bueno hay que dedicar tiempo si quieres escribir un libro", dijo Leonard a la AP en 2010.

Leonard se casó tres veces: primero con Beverly Cline, ya fallecida, en 1949, luego con Joan Shepard en 1979, y a los 68 años con Christine Kent en 1993. Tuvo cinco hijos, todos de su primer matrimonio.

En 2012, tras enterarse que recibiría el Premio Nacional de Literatura por su trayectoria, Leonard dijo que no tenía intención de retirarse.

"Probablemente no renunciaré hasta que renuncie a todo, a mi vida, porque esto es todo lo que sé hacer", dijo a AP en ese entonces. "Y es divertido, me divierto escribiendo. Hace mucho tiempo me dije, 'Tienes que divertirte con esto o te volverá loco'''.

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El periodista de The Associated Press Hillel Italie, en Nueva York, contribuyó con este despacho.