Acusado por ataque en Bengasi va a juicio

La abogada de un extremista islámico libio acusado del ataque en el 2012 contra el consulado estadounidense en Bengasi dijo el martes que no había visto evidencia que conectase a su defendido con ese acto de violencia, pero una jueza ordenó que Ahmed Abu Khattala siga detenido mientras el Departamento de Justicia prepara la causa en su contra.

La abogada, Michelle Peterson, admitió que Abu Khattala no tenía probabilidades razonables de quedar en libertad por el momento, dado que enfrenta acusaciones de terrorismo y carece de lazos con Estados Unidos. Pero argumentó que los fiscales no habían mostrado, en sus esbozos iniciales de la causa, que él estaba conectado de forma alguna con los ataques del 11 de septiembre del 2012, en los que murieron el embajador Chris Stevens y otros tres estadounidenses.

"Los documentos presentados han mostrado, francamente, una ausencia total de evidencia sobre el involucramiento del señor Khattala en el incidente en Bengasi", dijo Peterson, abogada defensora federal. "Sólo nos queda deducir de reportes de prensa cuál es la evidencia del gobierno".

Abu Khattala compareció en la corte federal en Washington luciendo un uniforme de prisión y una larga barba gris. Escuchó el proceso a través de un auricular mientras un intérprete traducía al árabe. Peterson pidió que mientras está en prisión, Abu Khattala reciba un ejemplar del Corán y se le sirva comida halal -- preparada de acuerdo a normas musulmanas.

La comparecencia en la corte fue la segunda en cuatro días para Abu Khattala, capturado hace más de dos semanas por fuerzas especiales estadounidenses y transportado a Estados Unidos a bordo de un buque de la armada, en el que fue interrogado por agentes federales.

Abu Khattala se ha declarado inocente del cargo de conspirar para proveer respaldo a terroristas, que conlleva cadena perpetua, pero el Departamento de Justicia ha dicho que planea presentar cargos adicionales.

En documentos presentados en la corte el martes por la noche, la fiscalía federal en Washington dijo que Abu Khattala ha continuado con sus intenciones mortíferas y destructivas contra estadounidenses.

Los documentos describen en términos generales la causa que los fiscales planeaban presentar contra el acusado. Dicen que después que el personal estadounidense evacuó el consulado en Bengasi, Libia, Abu Khattala ingresó al complejo y supervisó la colección de material encontrado en el lugar. Abu Khattala regresó entonces a un campamento en Bengasi controlado por Ansar al-Shariah, donde comenzó a formarse un grupo grande para atacar el edificio anexo al complejo.

Abu Khattala, dicen los documentos, es el comandante de la Brigada Abu Obaida bin Jarrah, un grupo extremista islámico que fue absorbido por Ansar al-Sharia tras la reciente revolución libia. Ansar al-Sharia es una milicia islamista que tiene posiciones anti Occidente y busca el establecimiento de la ley de la Sharia en Libia.

En los días que siguieron al ataque, Abu Khattala intentó obtener equipo, incluyendo armas, para defenderse de una anticipada represalia estadounidense, dicen los documentos de la fiscalía.

A finales del 2013, de acuerdo con los documentos, Abu Khattala expresó furia por que Estados Unidos realizó una operación de captura de un fugitivo libio en Trípoli, y planeó ataques contra intereses estadounidenses en la región.

Además expresó preocupaciones de que Estados Unidos pudiera tratar de capturarle en Libia y fortaleció su seguridad personal.

El fiscal federal Michael DiLorenzo expresó algunas de las acusaciones básicas en el caso y le dijo a la jueza Deborah Robinson que no existían condiciones bajo las cuales Abu Khattala podía ser dejado en libertad garantizando la seguridad de la comunidad.

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El periodista de la Associated Press Pete Yost contribuyó a esta historia.