México: estrategia contra narcos sigue igual

Con la captura de dos capos de la droga en poco menos de un mes, el gobierno del presidente mexicano Enrique Peña Nieto continúa con una vieja estrategia a la que ha criticado abiertamente de causar más violencia y delitos.

Mario Armando Ramírez Treviño, líder máximo del Cártel del Golfo, fue detenido el sábado en una operación militar cerca de la frontera con Texas, pocas semanas después del arresto de Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40, líder del violento cártel de los Zetas cerca de otra ciudad fronteriza, Nuevo Laredo.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo al asumir el cargo en diciembre que la estrategia del ex presidente Felipe Calderón, enfocada en la captura de líderes de los cárteles, sólo hizo que estos grupos del crimen organizado se hicieran más peligrosos. El nuevo gobierno, dijo entonces, se enfocaría menos en los líderes y más en disminuir la violencia.

Aun así, la nueva estrategia parece ser casi idéntica a la anterior. Las detenciones de Ramírez y Treviño Morales podrían generar un nuevo aumento de la violencia con enfrentamientos por el control de estos poderosos cárteles en el país.

"Para los militares, la estrategia es exactamente la misma", dijo el domingo Raúl Benítez, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México. "No es una falla del nuevo gobierno, es la realidad que tiene. A corto plazo, hay que actuar contra los líderes del narcotráfico".

Eduardo Sánchez, portavoz de seguridad federal, insistió el domingo en una conferencia de prensa que ha habido cambios clave en esa estrategia. El más importante, dijo, es una coordinación sin precedentes entre los organismos de seguridad, incluidos la Policía Federal, la Procuraduría General de la República, las ramas de las fuerzas armadas y los gobiernos estatales.

"Se consensan muchas acciones y por ello es que hemos tenido importantes avances, que son exactamente lo que queríamos. Hoy podemos hablar de un 20% menos de homicidios relacionados con delitos federales en comparación con el pasado", dijo, citando cifras que muchos han cuestionado, dado el derramamiento de sangre continuo en zonas en conflicto en todo el país

Sánchez dijo que el gobierno espera un reajuste de los cárteles con el nuevo vacío de liderazgo y ha enviado fuerzas a Tamaulipas para evitar eso. Pero no indicó quién considera el gobierno que tomará el control del Cártel del Golfo.

Ramírez, de 52 años, capo en Reynosa, ciudad fronteriza con McAllen, Texas, había luchado por asumir el control del Cártel del Golfo desde la captura de su líder máximo, Jorge Eduardo Costilla Sánchez, alias "El Coss", en septiembre del año pasado.

Hay quien asegura que Ramírez trató de tomar el control asesinando a su rival más fuerte en el cártel, Miguel Villarreal, conocido como "Gringo Mike", en un enfrentamiento en marzo. Algunos todavía ponen en tela de juicio que Villarreal esté muerto.

El Departamento de Estado norteamericano también había ofrecido una recompensa de cinco millones de dólares por información que llevara a la captura de Ramírez por varias violaciones a las leyes federales contra las drogas.

Ramírez fue arrestado durante una fuerte ofensiva militar que incluyó fuerzas de aire y tierra en la ciudad de Río Bravo, Tamaulipas, según el gobernador de ese estado.

El otrora poderoso Cártel del Golfo aún mantiene el control de la mayor parte del tráfico de cocaína y marihuana en el corredor de Matamoros frente a la frontera con Brownsville, Texas, y cuenta con un alcance internacional hasta Centroamérica y más allá. Pero la organización se ha visto plagada de disputas internas desde el arresto de Costilla, al tiempo que es atacada en su territorio por los Zetas, que otrora eran su brazo de seguridad.

Tal división intestina es considerada responsable de gran parte de la violencia en Reynosa, donde en los últimos seis meses se han registrado tiroteos con regularidad en espacios públicos entre facciones del Cártel del Golfo y fuerzas de seguridad. Las facciones están dispuestas a luchar por la pieza más grande del lucrativo negocio del tráfico de drogas hacia el mayor mercado de consumo, Estados Unidos.

México sigue siendo su mayor proveedor extranjero de marihuana y metanfetaminas. Se calcula que el 93% de la cocaína producida en América del Sur enviada a Estados Unidos pasa a través de México, según estadísticas de 2010 dadas a conocer por el FBI.

Antes de dejar el cargo, Calderón pregonó repetidamente el hecho de que sus fuerzas habían capturado a 25 de los 37 capos de la droga más buscados de México, una estrategia respaldada por el gobierno de Estados Unidos con cientos de millones de dólares en financiamiento y una estrecha cooperación con las agencias policiacas, militares y de inteligencia estadounidenses.

Con esa estrategia, Osorio Chong dijo que los cárteles dispersaron su liderazgo, "lo que los hace más violentos y mucho más peligrosos".

El nuevo gobierno también ha asegurado que limitará el acceso que los agentes de Estados Unidos tenían a las fuerzas mexicanas durante el mandato de Calderón.

Pero analistas de seguridad coinciden en que la estrecha cooperación entre el ejército mexicano y las fuerzas estadounidenses continúa a lo largo de la frontera pese a los mensajes emitidos desde la Ciudad de México. Los esfuerzos conjuntos para rastrear y capturar a Treviño iniciaron durante el gobierno de Calderón y continuaron después, señaló George Grayson, profesor de la Universidad William & Mary que ha escrito ampliamente sobre los cárteles del Golfo y de los Zetas.

"A Enrique Peña Nieto no le gustaría tener que perseguir a los capos", dijo Grayson el domingo. "Quiere cambiar la agenda. No quiere titulares noticiosos sobre los capos. Pero la situación en (los estados de) Morelos y Michoacán, y ahora con los arrestos en el norte, ha mantenido a los capos en las primeras planas".

La violencia también continúa en Michoacán, cerca del estado fronterizo de Jalisco, donde otros dos cárteles batallan por territorio.

La táctica del gobierno de Peña Nieto es similar a la de Calderón: enviar más soldados y policías federales para tratar de recuperar el control de la zona, hasta ahora con pocos resultados.

Mientras tanto, sigue afirmando que se centra en la prevención para controlar la violencia. Pero hasta el momento hay pocas pruebas de ello.

"Es un lema de campaña, un discurso político que tiene por fin convencer al público", dijo Benítez. "Le han entregado pocos recursos a la campaña de prevención".