Aumenta el interés por el fútbol en EEUU

La última vez que Estados Unidos jugó una Copa del Mundo en Brasil, apenas un periodista estadounidense cubrió el torneo, usando días de vacaciones y pagando por su viaje.

Sesenta y cuatro años después, unos 100 periodistas de Estados Unidos fueron acreditados para cubrir el torneo, y eso no incluye a personal de las cadenas que transmiten los partidos.

En Estados Unidos, millones de personas ven los encuentros en pantallas gigantes o en las computadoras en sus oficinas, en bares y lugares públicos. En su burbuja en Brasil, los jugadores de la selección estadounidense se enteran de esto por correo electrónico, mensajes de texto, tuits, Facebook, televisión por cable y otros inventos que no existían en 1950.

"Todos los bares y los pubs están repletos, y es la sensación en las redes sociales y la gente se escapa del trabajo", comentó el arquero Tim Howard. "Eso dice mucho. Eso lo hacen para el Super Bowl. Así que es especial que lo hagan para la Copa del Mundo".

Los estadounidenses viajaron el domingo a Salvador para su partido del martes contra Bélgica por la segunda ronda del Mundial. El domingo también fue el aniversario de su famoso triunfo 1-0 sobre Inglaterra en Belo Horizonte, considerado por muchos como una de las grandes sorpresas en las Copas del Mundo.

Dent McSkimming, del diario St. Louis Post-Dispatch, fue el único periodista estadounidense en ese partido en 1950. Ahora cada encuentro es transmitido en directo, generando niveles de audiencia que provocan la envidia de todas las ligas profesionales de Estados Unidos excepto la NFL.

Y las estrellas de otros deportes también prestan atención. El pitcher de los Gigantes de San Francisco, Tim Lincecum, se puso una camiseta de la selección estadounidense de fútbol después de lanzar un partido sin hits la semana pasada.

Este nivel de atención y revuelo hubiese sido impensable no sólo en 1990, cuando Estados Unidos volvió a un Mundial después de una ausencia de 40 años, sino que hasta en 2010.

"Obviamente cuando estuvimos en Corea (2002), cuando estuvimos en Alemania (2006), en Sudáfrica (2010), había respaldo, pero ahora es mucho mayor", comentó el zaguero DaMarcus Beasley, el primer estadounidense que juega en cuatro mundiales. "Ahora nos sigue mucha más gente que nunca ha visto fútbol o que ha sido fanático del fútbol. Y obviamente la gente dirá, "ah, la gente sólo se interesa durante el Mundial, no siguen cada partido'. Pero nosotros lo vemos de otra manera, vemos lo que pasa tras bastidores, y sabemos que el respaldo va creciendo en la dirección correcta, y que tengamos la atención desde fuera de nuestro círculo ayuda a incrementar nuestro crecimiento".

Los jugadores han dicho que las multitudes en Estados Unidos y los miles de hinchas estadounidenses en Brasil les han motivado en los momentos más difíciles.

"Para eso estamos", comentó Korey Donahoo, presidente de la barra American Outlaws. "Para inspirar al equipo y ayudar a los jugadores a lograr cosas más grandes".

Los tres partidos de Estados Unidos en la fase de grupos promediaron 18 millones de televidentes entre las transmisiones en inglés de ESPN y en español de Univisión. El empate del domingo pasado 2-2 ante Portugal fue el segundo partido de fútbol más visto en la historia de Estados Unidos con 24,7 millones de televidentes.

El último encuentro por la fase de grupos comenzó al mediodía del Este de Estados Unidos, en plena hora de oficina, y 1,05 millones de personas lo vieron en aparatos móviles en la aplicación WatchESPN, un récord.

"Hace cuatro años fue impresionante, y que ahora sea incluso más grande (el interés) dice mucho sobre nuestro país", señaló Howard. "No sé si podemos generar ese interés todos los fines de semana. No creo que todavía estemos en ese punto en nuestro país en cuanto al fanatismo por el fútbol".

El sexto partido de la Serie Mundial en octubre, en el que los Medias Rojas de Boston ganaron el campeonato del béisbol de Grandes Ligas, promedió 14,9 millones de televidentes en Fox. El quinto partido de la final de la NBA entre San Antonio y Miami promedió 15,5 millones de televidentes en ABC, y el triunfo de Los Angeles sobre los Rangers de Nueva York en el quinto encuentro de la final de la NHL promedió 5 millones en NBC y NBCSN.

El fútbol americano todavía es el rey de los deportes en Estados Unidos. El primer fin de semana de los playoffs de la NFL la temporada pasada promedió 34,7 millones de televidentes entre los cuatro partidos.