Auge futbolero de jóvenes y fanáticos ilustrados

No importaba que hubiera docenas de televisores en el bar que sintonizaban peleas de lucha libre profesional, juegos de póker y partidos de bolos, llenando de ruido el bar en la mañana de un día de fin de semana.

Jon Forget entró, le pidió al mesero cambiar el canal de uno de los televisores para sintonizar un partido de fútbol y la risa fue tan generalizada que se tuvo que ir del lugar.

Casi dos décadas después, en el bar de Forget no hay lugar para sentarse. Su idea de abrir un pub para ver fútbol, cerca al centro de Denver, empieza a despegar y una nueva generación de cientos de aficionados al fútbol se apretujaron en el lugar para ver el partido en el que Estados Unidos avanzaría a los octavos de final de la Copa del Mundo, pese a su derrota 1-0 ante Alemania.

El éxito de Forget con su bar 'Three Lions', que ya tiene tres años, nos abre las puertas a un microcosmos de lo que está sucediendo en este país durante el Mundial. La interacción en los medios sociales ha sido alta, las transmisiones de televisión han establecido nuevos récords y, con excepción de Brasil, no hay aficionados de otra nación que no hayan comprado más boletos para ir a ver los partidos que los de Estados Unidos.

Todo esto en un país que siempre se resistió contra la penetración del fútbol, pese a que la cantidad de niños estadounidenses que juegan el deporte ha ido aumentando lentamente durante las últimas décadas.

"En los últimos 25 a 30 años he visto a gente que viene de todas las partes del mundo, que conocen el juego y que han influido en los estadounidenses", dijo Forget. "Esta generación tiene la formación adecuada, mucho más han jugado a un alto nivel. Entienden el juego y no es aburrido para ellos".

De hecho, todo lo contrario a lo ocurrido hace años.

Merritt Paulson es el dueño de los Timbers de Portland, el club de la liga profesional de Estados Unidos, la MLS. Cuenta que en los partidos para ver a su equipo las entradas suelen agotarse en un estadio con una capacidad para 21.000 espectadores. Llama a este creciente grupo de aficionados, de 20 años y más -- muchos de quienes iniciaron su pasión futbolera en la escuela y lo siguieron practicando en torneos recreacionales como adultos-- la "generación on-demand" (de espectadores que ven televisión a la carta y pagan sólo por el contenido que quieren).

"Ellos quieren lo que quieren, cuando lo quieren y como lo quieren", dijo Paulson. "Su capacidad de atención es muy corta. El hecho de que los partidos de fútbol duren dos horas, de principio a fin, donde se gana, se pierde o empata, con una acción muy concreta, se adapta muy bien a la psicografía de esa gente".

En Estados Unidos, el fútbol es un deporte juvenil impulsado en un 70% por una base de jugadores, los que juegan 26 ó más veces al año y cuyas edades están entre los seis a 17 años, de acuerdo con las cifras más recientes de la Sports and Fitness Industry Association.

En la actualidad, en lugar de abandonar el deporte tras la escuela secundaria, ese grupo se ha convertido en uno de los segmentos poblacionales más fervorosos y locuaces del fútbol.

De los 3,1 millones de tuits que se enviaron durante el partido entre Estados Unidos contra Ghana, a principios de este mes, el 53 por ciento de ellos eran de autoría de jóvenes entre 18 y 34 años, de acuerdo con la encuestadora Nielsen Social. Y el 69% de personas que entraron a sus cuentas de Facebook desde ciudades brasileñas donde se disputaban partidos del Mundial pertenecían a este grupo poblacional.

Las cadenas de televisión y los anunciantes han ido detrás de la capacidad de compra de estos espectadores más jóvenes, lo que ayuda a explicar la decisión de ESPN de transmitir en todos sus canales los partidos del Mundial en los que juegue la selección estadounidense. Cada partido ha sido televisado en vivo desde 1998. El partido entre Portugal y Estados Unidos del domingo pasado logró una audiencia 24,7 millones de espectadores; el evento deportivo con más audiencia para ESPN que no sea el fútbol americano, ya sea de la NFL o universitario.

Sacarle partido a una población que se ha vuelto cada vez más diversa, étnicamente hablando, ha implicado que más cadenas de televisión transmitan fútbol: de 11 a 21. Las horas de programación futbolera subieron de 2.600 a 3.890 en los últimos cuatro años; un aumento del 43 por ciento que corresponde al aumento en el gasto publicitario (de 266 millones de dólares a 378), de acuerdo con Nielsen. La cadena NBC-Sports televisa partidos de la Liga Premier inglesa, Fox tiene la Liga de Campeones de Europa y transmitirá el Mundial a partir de 2018.

En definitiva, se trata de un panorama muy distinto al de hace tres décadas cuando la cadena pública PBS era la única que siempre transmitía su programa "Soccer Made in Germany".

"Durante décadas, había una especie de recelo sobre el fútbol dentro de nuestra cultura; un recelo que también alcanzaba a la gente influyente", dijo Jay Coakley, un profesor que ha estudiado el papel del deporte en las sociedades. "Ahora, esa desconfianza ha ido desapareciendo. Esa clase dirigente ahora ve al fútbol como un medio para comercializar sus propios intereses".

Los juegos de vídeo, las ligas de fantasía, los programas de fútbol y la presencia constante de Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y otras estrellas, en el campo de juego y la publicidad en la televisión, ha mantenido al deporte en permanente contacto que ahora es parte de la cultura popular estadounidense como nunca antes.

"Ahora uno camina por la calle y ve a niños que lucen las camisetas del Manchester United y del Chelsea y del Barcelona", dijo el abogado Mike Helfand, de 42 años, que ha viajado internacionalmente a ver a la selección estadounidense. "Yo ni siquiera sabía cuáles eran esos equipos cuando era niño".

Aunque a la MLS aún le falte mucho para alcanzar al nivel de las ligas europeas, su constante expansión, el tener jugadores cada vez mejores y ofrecer unos precios más asequibles para sus hinchas, mantendrán al fútbol en el radar después de que termine el Mundial.

Desde 2010, el número de adultos que asisten a un partido de fútbol de envergadura en Estados Unidos se ha incrementado en un 87%.

Cuanto más lejos llegue el equipo estadounidense en el Mundial este año, más alta será la cantidad de hinchas que podría conseguir en los próximos cuatro años.

Todo lo que conspire para que Forget piense en expandir su pub.

"Tengo a gente que viene al bar porque un amigo cas que los obligó a venir aquí", dijo Forget. "Van a pasar dos horas viendo un partido y van a salir por la puerta y decir: 'voy a regresar la próxima semana'. Puede ser un momento decisivo para la vida de las personas. Es muy, muy diferente a lo que hemos estado acostumbrados aquí en Estados Unidos".