Renuncia enviado de EEUU al Medio Oriente

En una medida que simboliza el fracaso del esfuerzo estadounidense más reciente por forjar un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos, el enviado especial de Estados Unidos al Oriente Medio, Martin Indyk, renunció el viernes para regresar al instituto de investigaciones políticas Brookings en Washington.

La renuncia de Indyk, que no fue sorpresa debido al fracaso de las conversaciones, se produce en medio de un caos en la región y en momentos en que hay escasas esperanzas de una reanudación de negociaciones entre Israel y la Autoridad Palestina.

El secretario de Estado John Kerry dijo en una declaración que Indyk, exembajador en Israel, regresará a su cargo como vicepresidente y director de política exterior de Brookings, pero que seguirá desempeñándose como asesor especial en cuestiones sobre el Oriente Medio.

"El embajador Indyk ha dedicado décadas de su extraordinaria carrera a la misión de ayudar a israelíes y palestinos a lograr una paz duradera", dijo Kerry. "Estoy agradecido por la sabiduría que ha aportado a nuestros esfuerzos colectivos".

"Estados Unidos sigue dedicado no solo a la causa de la paz sino a reanudar el proceso cuando las partes hallen el camino de regreso a negociaciones serias", agregó Kerry.

Kerry designó en julio a Indyk a la vez que anunciaba la reanudación de las conversaciones de paz con un plazo de nueve meses. Pero las conversaciones fracasaron antes del plazo debido en medio de recriminaciones mutuas de los dos bandos.

No estaba claro si se designaría un reemplazante para Indyk ahora que el proceso de paz está estancado. Su segundo, Frank Lowenstein, asumirá sus funciones interinamente, dijeron las fuentes.

Indyk es el segundo enviado a Medio Oriente que renuncia debido a la imposibilidad de reunir a las partes. El exsenador George Mitchell renunció en mayo de 2011 después de dos años de esfuerzos infructuosos, debido sobre todo a los asentamientos judíos en territorios disputados y caracterizados por tensiones entre el presidente estadounidense Barack Obama y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.