Colombia derrota fantasmas en su mejor Mundial

La deslumbrante Colombia, de paso perfecto en la Copa del Mundo después de una larga ausencia, siempre lo tuvo claro: el mayor reto en Brasil no estaba en los pies sino en la cabeza. Antes que a cualquier rival, el equipo de José Pekerman tenía que vencer a sus propios fantasmas de optimismo desmedido y promesas incumplidas heredados de generaciones anteriores.

Y lo ha conseguido encomendada a sus jóvenes talentos, con un James Rodríguez en plan de genio que pinta para figura del Mundial.

"Los jugadores entienden lo que exige la competencia. Sabemos que hay equipos experimentados y nosotros estamos creciendo partido a partido", declaró Pekerman el martes tras la goleada 4-1 sobre Japón con la que coronaron la primera fase con nueve goles anotados y sólo dos recibidos.

"Están con mucha confianza y las evaluaciones son buenas. Podemos sostener el ritmo del partido, el equipo tiene gol y no pierde el equilibrio. Los momentos difíciles que tuvo en los partidos los supo sobrellevar... las individualidades están funcionando bien", resumió sobre esa primera ronda de ensueño.

Antes del torneo, la sombra de la llamada 'generación dorada', aquella que comandada por Carlos 'El Pibe' Valderrama se clasificó a tres mundiales consecutivos a partir de Italia 90 con un admirado juego de posesión, se proyectaba sobre el equipo colombiano. Aquel equipo destilaba talento, pero nunca llegó a alcanzar su potencial en las grandes citas.

A Colombia le costó 16 largos años regresar a un Mundial. Tuvo una excelente eliminatoria, en la que terminó segunda detrás de Argentina y con la valla menos vencida. Eso la llevó a afrontar el sorteo como cabeza de serie. Pero a pesar que las balotas la dejaron en un grupo accesible con Grecia, Costa de Marfil y Japón, las dudas del pasado no dejaban de merodear.

La última vez que Colombia había maravillado en una eliminatoria y quedó en un grupo presuntamente fácil naufragó en medio de sus delirios de una grandeza aún no conquistada.

En Estados Unidos 94, compartió la llave con el equipo local, Rumania y Suiza. Aquel equipo de Valderrama, Leonel Álvarez y Faustino Asprilla había rematado su eliminatoria humillando 5-0 a Argentina en Buenos Aires, pero no pudo repetir sus hazañas en un torneo del que se despidió por la puerta de atrás en primera ronda. La autopsia apunta a una combinación de triunfalismo, indisciplina y presiones del patrocinador. El colmo fue el asesinato a tiros del defensa Andrés Escobar, autor de un autogol, cuando recién había regresado al país.

Los cafeteros se clasificaron de nuevo a Francia 98, pero el idilio estaba roto y también cayeron en primera ronda.

De ahí que muchos temieran el desempeño de esta nueva generación en Brasil. La lesión de su principal estrella, el artillero Radamel Falcao, sólo despertó los temores de antaño. Pero el contraste entre la generación de los 90 y la actual ha sido más que evidente, y hasta los más jóvenes parecen tener los pies firmemente puestos sobre la tierra.

"Los jugadores entienden que hay que jugar intensamente, estar en todos los detalles, saber jugar en conjunto y que todos tienen que estar preparados, pues los partidos son diferentes y hay que mantener el nivel", valoró Pekerman.

Colombia está triturando sus propias marcas. Ya suma tantas victorias como en sus cuatro anteriores mundiales, aseguró al menos igualar su mejor actuación --los octavos de final de Italia 90-- y James ya es el máximo goleador colombiano en Copas del Mundo con los tres tantos que suma en Brasil.

¿Las claves? Son momentos distintos, pero hay dos factores fundamentes. Por un lado, contratar a Pekerman, un técnico extranjero que había dirigido a su natal Argentina en Alemania 2006, oxigenó el ambiente futbolístico, impuso la prudencia y disciplina y de paso contrarrestó la inexperiencia en mundiales del plantel.

Y por encima de todo, esta generación tiene una formación y unas costumbres muy distintas a la de los 90.

"La ventaja que tenemos es que 95% del plantel ahora juega en Europa y esa experiencia, esa participación en tantos partidos y esa madurez es fundamental", aseguró el veterano portero suplente Faryd Mondragón, el único miembro del plantel que había jugado un Mundial, pues hizo parte precisamente de los equipos de 1994 y 1998. "En esa época el 95% jugaba en el fútbol local y sólo el 5% estaba en el extranjero. Ahora es al revés".

"Además, para nosotros, terminar esta ronda con nueve puntos nos da un envión anímico impresionante", añadió el arquero, que se convirtió el martes, a sus 43 años, en el jugador de más edad en jugar en una Copa del Mundo.

Mario Alberto Yepes, el capitán y segundo jugador más veterano de la selección, coincidió plenamente.

"Compartí (las eliminatorias) con los muchachos que fueron a este Mundial. Sobre todo ha cambiado mucho, en mi concepto, que ahora el jugador colombiano, la gran mayoría juega fuera del país; en esa época no sucedía", planteó el miércoles. "El estar fuera de tu país te cambia tus costumbres, tu manera de ver las cosas; tu manera de disfrutar cada momento que están en la selección".

"Los jugadores vienen con mucha ilusión de estar en la selección, ya que en su mayoría se han ido muy jóvenes del país", subrayó.

Jackson Martínez, quien salió de la banca el martes para hacer un doblete contra Japón, tiene su propio argumento.

"Esta selección tiene hambre de gloria, de hacer historia, de llegar lejos, pero es una selección que está centrada en lo que debe hacer, sabe a lo que se enfrenta, sabe cuáles son sus armas y sabe estudiar muy bien a los rivales", expresó. "Tenemos argumentos para poder continuar mostrando lo que hemos hecho hasta ahora".

Colombia tiene un promedio de edad de 27 años, pero si se excluye a Mondragón y Yepes, de 38 años, desciende considerablemente.

James, el líder indiscutible ante la ausencia de Falcao, es el mejor ejemplo. Siempre precoz, fue campeón en Argentina con Banfield, en Portugal con el Porto y ahora es figura de la liga francesa con el Mónaco sin siquiera haber cumplido 23 años.

"El fútbol francés lo ha ayudado a madurar y a tener una condición física mucho más fuerte... está siendo muy importante en este Mundial y tengo la seguridad de que seguirá evolucionando", consideró Martínez sobre el '10' de Colombia, con el que coincidió en su momento en el Porto.

El enlace es el armador de juego con el que tanto soñaron los colombianos desde la época del "Pibe", pero además tiene mucho más despliegue y gol.

"Hay que desalentar todas estas cosas de comparaciones. Yo siempre he dicho que disfruté aquella generación de Colombia... Fue algo muy bonito, que demostró en esa época lo que era Colombia", aseguró Pekerman, siempre prudente y quien como futbolista jugó en los 70 con Independiente de Medellín. "Este equipo está asomando después de mucho tiempo en una Copa, pero tiene que hacer muchas cosas. Hay que trabajar".

Colombia ahora se enfrenta el sábado en los octavos de final a Uruguay en Río de Janeiro, la primera ocasión en que los charrúas jueguen un Mundial en el Maracaná desde aquel partido definitivo en que arrebataron el título a los anfitriones en 1950. Quizá en esta ocasión sea otro equipo sudamericano el que sorprenda al mundo.