Festejan colombianos bajo medidas de seguridad

Las vuvuzelas no paraban de sonar en medio del gigantesco carnaval que vivía Colombia el martes luego de la goleada de 4-1 propinada a Japón y ahora los hinchas confían en un triunfo sobre Uruguay para el duelo de los octavos de final del Mundial el sábado.

El combinado de José Pekerman avanzó con tres victorias en línea, algo sin precedentes en el balompié colombiano.

"Tenemos el mejor equipo del Mundial... seremos campeones", afirmó un hincha en Pasto, en el departamento de Nariño del extremo sur de Colombia.

Pekerman, el arquitecto de la espléndida campaña, y el astro James Rodríguez fueron los más aclamados por los hinchas en medio de la fiesta en el país de 47 millones de habitantes.

"¡James, papacito!", gritó una joven aficionada vestida de amarillo mientras bailaba en una congestionada calle de Barranquilla, en el Caribe, la casa de la selección.

La fiesta se desarrollaba bajo severas medidas de seguridad para tratar de evitar que se repitieran los graves incidentes tras las victorias contra Grecia y Costa de Marfil.

El esquema de seguridad incluyó ley seca en varias poblaciones, entre ellas Bogotá, Cali, Pereira, Pasto, Bucaramanga, Cúcuta, Neiva, Palmira, Sogamoso, Soacha y Soledad.

Las medidas incluyen un toque de queda para menores de edad en el municipio de Sogamoso, a unos 180 kilómetros (111,85 millas) al noroeste de Bogotá.

"Se tomaron estas medidas tanto de la ley seca (y la) del toque de queda para menores de edad debido a la turba, los desmanes y disturbios que sucedieron cuando jugó Colombia contra Costa de Marfil, donde hubo 30 menores de edad detenidos, tres policías heridos y varios centros comerciales semidestruidos", dijo el alcalde de Sogamoso, Miguel Angel Pérez en una entrevista por teléfono con The Associated Press.

Cúcuta, en la frontera con Venezuela, se dispuso toque de queda por la noche y antes el festejo fue animado.

"Los venezolanos pasaron la frontera para participar en la celebración... ellos están complacidos con el éxito de Colombia en Brasil", dijo un aficionado.

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos siguió el partido con la bandera del país y vestido con la sudadera del combinado e hizo un llamado a los aficionados a comportarse correctamente.

"Celebremos en paz, con tranquilidad, con calma, que hay que celebrar por supuesto, estamos todos muy emocionados, muy alegres, pero que sea en paz, en tranquilidad", dijo.

La prohibición de la venta de alcohol en Bogotá, teatro de serios desmanes luego de la victoria sobre Grecia, no apagó el ánimo de los aficionados.

Los magistrados del Consejo de Estado siguieron el partido en una pantalla gigante en el Palacio de Justicia, en el centro histórico de la capital colombiana. Varios de ellos se contagiaron de la fiebre amarilla luciendo la camiseta del combinado.

La alcaldía de Bogotá, la primera que impuso ley seca, reportó inicialmente 21 riñas para el martes por la noche, el cierre de seis establecimientos que quebrantaron la ley seca y la incautación de más de 80 armas blancas.

El aparato de seguridad en la capital lo integraron 18.000 hombres.

El Secretario de Gobierno de la ciudad, Milton Rengifo, discutía con los líderes de bares, discotecas y restaurantes la situación creada con la prohibición. Alegan que han sufrido grandes pérdidas.

Las alcaldías podrían echar atrás algunas de las medidas si los aficionados se comportan bien, se dio a conocer.