Porto Alegre recibiría a 80.000 argentinos

Las autoridades brasileñas impidieron que presuntos miembros de las "barras bravas" argentinas ingresaran al país, y se mantenían atentas ante la llegada de miles de hinchas del país vecino que inundaron las calles de Porto Alegre, de cara al partido del miércoles entre la Albiceleste y Nigeria.

Las autoridades en esta ciudad del sur, situada a solo 700 kilómetros (430 millas) de la zona limítrofe con Argentina, esperaban la llegada de 80.000 argentinos para el partido de la Copa del Mundo. Sólo una cuarta parte de ellos tendría entradas para el partido.

Aproximadamente 30.000 hinchas habían arribado para la tarde del martes, dijo Antonio Cándido, portavoz del departamento de seguridad pública de la ciudad. Muchos dormían en los mismos autos o furgonetas en los que hicieron el viaje.

Ruidosos hinchas llenaron los bares y las calles en las inmediaciones del estadio Beira Rio, pero hasta ahora no se han registrado hechos de violencia.

"Pensamos que sólo vienen a buscar diversión", dijo Cándido.

Previamente, el gobierno de Brasil informó que se había impedido la entrada al país a 32 hinchas argentinos con antecedentes violentos, conocidos como "barras bravas", durante los primeros 12 días del torneo. Dos hinchas más del país vecino fueron identificados ya dentro de Brasil y obligados a abandonar el país en tres días.

El gobierno federal informó el martes que las acciones para negar la entrada al país a la hinchada violenta fueron posibles gracias a una cooperación entre los dos países sudamericanos, que intercambiaron información sobre argentinos con antecedentes de violencia en los estadios. Autoridades de Argentina compartieron una lista con 2.000 nombres de hinchas argentinos.

De los 32 barras bravas a los que no permitieron entrar, 18 arribaron a los aeropuertos y 14 viajaron por carreteras.

Hasta ahora, el Mundial se ha disputado pacíficamente. Pero seguidores de Argentina y Brasil, que estaban borrachos, se enfrascaron en una pelea que rápidamente fue disuelta el domingo, en Belo Horizonte. También se ha informado de dos incidentes en los que aficionados sin entradas trataron de irrumpir por la fuerza a los estadios.

La policía federal comunicó al gobierno su preocupación, ya que muchos de los argentinos que están viajando a Porto Alegre no tienen entradas para el Argentina-Nigeria.

Cándido dijo los argentinos puede acampar en parques en el centro de la ciudad y que se planea instalar una segunda pantalla gigante para que unos 30.000 puedan ver el partido. El sitio donde se encuentra el "fanfest" de la FIFA tiene un aforo para 20.000.

"Somos conscientes que se pueden dar problemas, pero estamos preparados para todo", dijo Cándido.

Un aficionado argentino, José María Forcado, dijo que intentó comprar una entrada para el partido, pero le ofrecieron una que costaba casi 1.000 dólares. "Vamos estar de fiesta todo el día, pero sin peleas", dijo.