Prorrusos atacan helicóptero en tregua con Ucrania

El alto el fuego en Ucrania se tambaleó el martes cuando un grupo de separatistas pro rusos derribó un helicóptero del ejército ucraniano, matando a nueve efectivos.

El presidente ucraniano Petro Poroshenko advirtió que podría terminar el alto el fuego de una semana antes de lo previsto. El ataque directo surgió un día después de que los rebeldes se comprometieran a respetar la tregua, que comenzó el viernes.

Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin ha tratado de asumir el papel de pacificador e instó a Ucrania a ampliar el cese el fuego y a participar en negociaciones con los rebeldes. También tomó medidas para rescindir una resolución parlamentaria que lo autoriza para usar al ejército ruso en Ucrania.

Poroshenko declaró el alto al fuego como parte de un plan para terminar con dos meses de conflicto entre su ejército y los insurgentes pro rusos en el este del país. La violencia, que surgió después que Rusia se anexó Crimea en marzo, ha dejado cientos de personas muertas.

A pesar de tener la tregua, los enfrentamientos han continuado de manera esporádica, y el martes se violó claramente cuando los rebeldes usaron un lanzamisiles pequeño, usado sobre el hombro, para derribar el helicóptero en Slaviansk, un importante punto del conflicto con la insurgencia.

Poroshenko dijo en un comunicado que los insurgentes habían disparado contra puestos ucranianos 35 veces desde que se anunció el cese del fuego, y que indicó a los soldados ucranianos que respondieran "sin dudar" si eran atacados.

"El presidente no rechaza que el alto al fuego pueda ser interrumpido antes de tiempo, tomando en cuenta sus violaciones constantes a manos de los rebeldes controlados desde el extranjero", dijo la oficina de Poroshenko.

La oficina agregó que Poroshenko espera que su llamada telefónica programada para el miércoles con Putin, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Francois Hollande pueda llevar a "pasos prácticos de Rusia para desarmar y retirar a los mercenarios de Ucrania y asegurar que se pueda tener una protección confiable en la frontera".

Estados Unidos y la OTAN han acusado a Rusia de apoyar la rebelión en el este con efectivos y armas. Moscú lo ha negado, argumentando que los ciudadanos rusos que se sumaron a los insurgentes estaban actuando por su cuenta.

Durante un viaje el martes a Viena, Putin usó presión pero también buenas intenciones para proteger los intereses de Moscú sin llevar a más sanciones de Occidente, que posiblemente sean un tema que se discuta durante una cumbre de la Unión Europea el viernes.

Putin dijo que la exigencia ucraniana de que los insurgentes dejen las armas en una semana era poco realista, pues dijo que se resistirán a desarmarse por temor a las represalias del gobierno. Pidió una tregua más larga que esté acompañada por negociaciones de paz, argumentando que deberían llevar a enmiendas constitucionales y otros cambios legales que protejan los derechos de los rusohablantes en el este ucraniano.

"Esperamos que el cese del fuego se amplíe y que se use para negociaciones substanciales", dijo Putin.

En declaraciones vertidas poco antes de que el helicóptero fuera derribado, Putin culpó a las fuerzas ucranianas de violar la tregua el martes al emprender un ataque aéreo en Slaviansk. No mencionó la caída del helicóptero.

Previamente el presidente ruso pidió al parlamento que cancelara una resolución del 1 de marzo que aprobaba el uso de la fuerza militar en Ucrania, una decisión que Poroshenko reconoció como una "medida práctica" hacia la paz. Se prevé que la cámara alta dé su aprobación a la medida el miércoles sin resistencia.

Putin dijo que tomó la iniciativa para "ayudar a crear condiciones para el proceso de paz", pero agregó que Rusia continuará protegiendo a los rusoparlantes en Ucrania.

"Espero que las fuerzas armadas no se necesiten para eso", dijo.

Samantha Power, la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas exigió que Putin participe activamente para reducir las tensiones.

"Hemos pedido a Rusia que sea parte de la solución política a la crisis en Ucrania", dijo Power. "Pero si el país persiste con las mismas tácticas de intensificación, deberá enfrentar costos adicionales".

En Ginebra, el subsecretario general de la ONU para los Derechos Humanos, Ivan Simonovic, dijo que se estima que 423 personas murieron debido al conflicto en el este de Ucrania entre el 15 de abril y el 20 de junio.

En declaraciones ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Simonovic dijo que las muertes, que abarcan tanto civiles como militares, fueron reportadas por fuentes oficiales.

Simonovic dijo que en las últimas dos semanas, la cantidad de ucranianos que se han visto obligados a abandonar sus viviendas se ha duplicado, y que 15.200 personas han tenido que huir entre Donetsk y Lugansk.

Entretanto, en una conferencia sobre minas en Mozambique, Ucrania difundió un reporte en el que acusa a Rusia de sembrar minas en su territorio.

Rusia ha sembrado minas antipersonales y antitanques en el territorio entre Crimea y el resto del país, y además ha confiscado minas que habían sido depositadas en un arsenal en Saki, una región de Crimea, afirma la denuncia.

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Los periodistas de The Associated Press Nataliya Vasliyeva, Balint Szlanko en Dovhenke, Ucrania, John-Thor Dahlburg en Brusselas y Edith Lederer en Naciones Unidas contribuyeron a este despacho.

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Gráfico interactivo de Ucrania: http://apne.ws/1kClz2e