Brasil se llena de feriados en el Mundial

Los afortunados estudiantes en Chile llegaron temprano a casa, muchas oficinas y tiendas cerraron en Brasil y en la megalópolis de Ciudad de México el transito fluyó como si fuera medianoche. Con tres equipos latinoamericanos que se jugaban su futuro el lunes en la Copa del Mundo, los aficionados a lo largo y ancho de la región sucumbieron a la fiebre del fútbol y rebajaron los negocios a su mínima expresión.

Los brasileños, que entre los festejos del Carnaval y una amplia gama de feriados católicos disfrutan de un nutrido calendario de vacaciones, este año tienen incluso más tiempo libre debido al torneo de fútbol.

Cuando juega la verdeamarela, muchas oficinas cierran en todo el país. En las ciudades sede, como Río de Janeiro, los ayuntamientos declararon días festivos, o media jornada festiva, durante las jornadas en que hay partidos a fin de despejar las usualmente congestionadas avenidas brasileñas, facilitando la llegada y salida de los estadios.

La semana pasada, sólo hubo dos días normales de trabajo en Río, una urbe de 12 millones de habitantes, y esta semana será parecida.

El lunes, antes del juego en que Brasil derrotó 4-1 a Camerún en Brasilia, Catia Santiago se pasó la mañana en la playa Copacabana en lugar de ir a trabajar.

"Va a ser un golpe al bolsillo", comentó Santiago, una vendedora de productos para el pelo de 35 años, mientras se bronceaba. "Probablemente gane entre 30 y 50 % menos, pero me habré divertido 200 % más que de costumbre".

De hecho, los críticos sostienen que tanto tiempo libre es perjudicial para los negocios.

Los diarios financieros han reportado que el volumen de operaciones de la bolsa de Sao Paulo comenzó a ralentizarse incluso antes del Mundial que se disputa entre el 12 de junio y el 13 de julio.

Fecomercio, un grupo con sede en Sao Paulo que representa a los sectores del turismo y bienes y servicios, pronostica que esos negocios podrían perder hasta 13.500 millones de dólares en productividad y por la necesidad de pagar salarios dobles a la gente que trabaje en los feriados oficiales.

Sin embargo, el Ministerio de Turismo de Brasil dice que el Mundial inyectará esa cantidad de dinero a la economía, lo que ayudaría a compensar por cualquier pérdida.

Otra vendedora, Katia Andrade, de 52 años y quien trabaja para una compañía de almacenamiento de datos, estaba furiosa por los días libres.

"El Mundial literalmente me está costando dinero", comentó Andrade, quien culpa al torneo por atrasarla en sus metas anuales de ventas. "Desde principios de año, los proyectos están atrasados, todos postergan las cosas hasta después del Mundial. Y ahora que casi todos los días son feriados, es totalmente imposible hacer algo".

Para el mediodía del lunes, Ciudad de México comenzó a parecerse a un pueblo fantasma a medida que los locales se preparaban para el partido de la tarde entre México y Croacia en la ciudad brasileña de Recife, que México ganó 3-1.

Durante los partidos de la selección nacional "uno puede cruzar la Ciudad de México como si fuera medianoche, parando sólo en unos pocos semáforos", dijo el taxista Alejandro Ramírez, quien agregó que el tráfico de la mañana del lunes ya era un 20% más ligero que en una jornada normal.

Después del partido, miles de aficionados con la camiseta verde del Tri ondeaban banderas mexicanas y abarrotaban la rotonda alrededor de la estatua del Ángel de la Independencia en la principal avenida de la capital, interrumpiendo el tráfico en esa zona comercial.

En Chile, algunos colegios y universidades suspendieron las clases antes del partido del equipo nacional contra Holanda, en Sao Paulo, mientras que miles de personas se congregaron en una plaza central equipada con una pantalla gigante para seguir el juego. Chile perdió 2-0, pero avanzó a la segunda ronda del torneo.

Las escuelas en Brasil también anticiparon las vacaciones de invierno para coincidir con el Mundial, ya que la llevada y recogida de niños es una fuente importante de atascos.

Aunque los estudiantes celebren, una columna reciente escrita en el portal de Veja, una revista de derecha, catalogó los feriados como "una confesión de incompetencia", una evidencia de que las autoridades tienen que recurrir a esa medida para resolver el problema del tráfico por los problemas de infraestructura.

"El gobierno tuvo siete años para prepararse para este evento, ¡siete años! Por supuesto que no fueron capaces", escribió el columnista Rodrigo Constantinto. "Ahora implementan una solución típicamente brasileña, que es improvisar una solución".

"Sin duda, este no es un país serio", concluyó.