Putin respalda el alto el fuego en Ucrania

El presidente ruso Vladimir Putin respaldó el sábado el cese al fuego unilateral de Ucrania en su lucha contra separatistas prorrusos y solicitó a ambas partes en conflicto que detengan todas las operaciones militares.

Sin embargo, Putin advirtió que la propuesta del presidente ucraniano Petro Poroshenko para poner fin a las hostilidades podría ser inviable sin la adopción de medidas tendentes al inicio de un diálogo de paz.

El apoyo restringido de Rusia a la iniciativa de Poroshenko para frenar la crisis es uno más dentro de las posturas y declaraciones cambiantes del Kremlin que no dejan claro el nivel del compromiso de Moscú para reducir la intensidad del conflicto.

Putin emitió sus palabras conciliadoras el mismo día que ordenó maniobras militares de gran escala que la OTAN ha criticado y señalado como medidas que exacerbarán las tensiones.

Funcionarios estadounidenses también acusaron a las fuerzas rusas de regresar a posiciones cerca de la frontera con la conflictiva región oriental de Ucrania.

De acuerdo con un comunicado que difundió el sábado el Kremlin, Putin "pide a las partes en conflicto detener todas las actividades militares y sentarse a la mesa de negociaciones".

Putin apoyó la decisión de Poroshenko de ordenar a las tropas ucranianas que observen un alto al fuego unilateral a partir del viernes por la noche, según el comunicado.

Sin embargo, en el texto se dijo que Putin deseaba atraer la "atención al hecho de que el plan propuesto, sin la adopción de medidas prácticas tendentes a comenzar un proceso de negociación, no será viable ni realista".

Poroshenko considera que su alto el fuego propiciará un plan de paz más amplio que incluiría una amnistía para los separatistas prorrusos que depongan sus armas.

Medidas posteriores incluirían patrullajes de seguridad conjuntos, una zona de interposición, elecciones regionales y parlamentarias anticipadas, protecciones del derecho al idioma de las personas que utilizan el ruso como lengua principal, y finalmente cambios en la constitución que permitan una mayor autonomía regional.

Las fuerzas ucranianas han luchado durante semanas para eliminar a los separatistas que han ocupado edificios y declarado la independencia en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, cerca de la frontera con Rusia.

Ucrania y Estados Unidos han acusado a Rusia de apoyar la insurgencia, incluso al permitir que tanques crucen la frontera y terminen en el arsenal de los rebeldes. Rusia responde a esas afirmaciones que no apoya a los insurgentes y que los rusos que se han sumado a la lucha son civiles.

Los gobernantes de Estados Unidos y Rusia han exhortado a Rusia a que tenga un papel constructivo en el conflicto y a que detenga lo que describen como apoyo a los rebeldes.

Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones financieras a autoridades rusas específicas pero se han abstenido de hacerlo contra sectores económicos completos.

Se desconoce si Rusia tendrá la voluntad o capacidad para influir en los combatientes prorrusos a fin de reducir la intensidad del conflicto.

Putin ha sostenido diversas consultas telefónicas con Poroshenko sobre la iniciativa de alto el fuego, pero Rusia ha criticado con vehemencia en anteriores comunicados el plan de paz al describirlo como un "ultimátum" con el que Ucrania pretende premiar a los rebeldes a que se desarmen.

Horas antes del anuncio, los separatistas prorrusos tacharon de fraudulento el cese de fuego unilateral declarado por Poroshenko.

Además, nueve soldados ucranianos resultaron heridos en enfrentamientos antes y poco después del inicio del cese. No se reportaron otros enfrentamientos en gran escala el sábado, el primer día completo de los seis y medio durante los cuales las fuerzas armadas ucranianas deben desistir de ataques y operaciones.

Poroshenko ordenó el alto el fuego a partir de las 10:00 de la noche del viernes como primer paso de un plan de paz que, según espera, pondrá fin a un conflicto que ha dejado cientos de muertos y trastornado la economía nacional.

El plan incluye amnistía para los combatientes que depongan las armas, y se les permitirá abandonar el país si lo desean. Luego habrá elecciones locales y parlamentarias y un programa de creación de empleos. El Kremlin, que había exigido que Kiev fuera el primero en detener las hostilidades, rechazó en un principio plan al decir que parecía un ultimátum y no incluía una oferta seria de mantener conversaciones con los insurgentes.

Líderes separatistas rechazaron el cese de fuego y se negaron a entregar las armas. En Donetsk, un grupo de hombres armados se reunió en la plaza central para prestar juramento de lealtad a la autoproclamada República Popular de Donetsk.

Pavel Gubarev, autoproclamado gobernador de la República Popular de Donetsk, aseguró que no había cese de fuego en las cercanías de Slaviansk, escenario de cruentos enfrentamientos en los últimos meses.

"No hay cese de fuego allá", dijo Gubarev. "Hay disparos todo el tiempo y este alto el fuego del que habla Poroshenko es falso. El no controla las fuerzas ucranianas o bien es un mentiroso".

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El periodista de The Associated Press, Marko Drobnjakovic, en Donetsk, contribuyó para este despacho.

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Con interactivo de Ucrania: http://apne.ws/1kClz2e