Ferreira, la "manosanta" de Uruguay

El hombre más importante en la victoria de Uruguay ante Inglaterra en la Copa del Mundo no anotó goles ni dio asistencias.

Se llama Walter Ferreira, el kinesiólogo de 62 años de la selección que durante el último mes trabajó en la recuperación de la rodilla izquierda de Luis Suárez. En Uruguay le dicen "manosanta".

Luego de marcar el primero de sus dos goles en el triunfo el jueves 2-1 ante los ingleses en el estadio Itaquerao de Sao Paulo, Suárez corrió hacia el banco uruguayo. Se acercó a Ferreira, le abrazó y con los dedos le señaló para que todos en las tribunas se fijaran.

Suárez estaba especialmente agradecido con Ferreira, a quien dirigió sentidas palabras cuando compareció ante los reporteros y luego en el video que colgó en YouTube desde el mismo camerino.

"La gente sabe lo fundamental que fue para mí, su respaldo. Si no fuera por él, yo hoy no estuviera acá", dijo Suárez, quien pese a jugar acalambrado en el tramo final marcó el gol decisivo a los 85 minutos.

"Lloré mucho con él porque fue un momento duro, complicado por lo que él vivió también, por el sacrificio que hizo para acompañarme en todo momento", agregó.

Cuando Suárez menciona al momento duro de Ferreira es porque el fisioterapeuta le dedicó su tiempo, pese a que padece del cáncer no Hodgkin. Justo antes del Mundial había completado una quimioterapia.

"Si mi mujer y mis dos hijos son lo más importante para mí, ahora lo es él también, por todo lo que hizo por mi recuperación, porque el 90% de esto es obra de Walter Ferreira", dijo Suárez, el goleador histórico de la selección uruguaya, que recién el 22 de mayo fue intervenido de un cirugía en los meniscos de la rodilla izquierda.

Tras la cirugía, se temía que Suárez no podría llegar a jugar en el Mundial. Pero el delantero del Liverpool no se iba a perder el torneo y desafió las voces agoreras para ingresar a una cancha para un partido competitivo, 28 días después de ser intervenido.

La clave fue Ferreira, quien padece un tipo de cáncer en el que forman células malignas en los ganglios.

En los primeros días tras la cirugía, y como Suárez no podía caminar, Ferreira iba a la casa del futbolista. No tardó en conminarle a que dejara las muletas para ponerse a caminar.

El resto del tratamiento de ejercicios y masajes se hizo en la casa de Ferreira, con la esposa de Suárez, Sofía, como responsable de llevarle en auto.

Ferreira cumplió su última sesión de quimioterapia hace 21 días, poco antes de partir hacia Brasil, dijo la esposa del kinesiólogo, Carmen, entrevistada por The Associated Press.

Y aquí está en Brasil, en Sete Lagoas, el sitio de concentración de la "Celeste", cuidando a Suárez.

"Los doctores le dieron permiso para viajar porque los exámenes le dieron todos bien, a pesar de que todavía tenía los glóbulos blancos un poco bajos", dijo la esposa de Ferreira. "Pero le dijeron que ir al Mundial le iba a hacer bien, porque su trabajo es lo que más le gusta. Se fue con mucho miedo y con una cantidad enorme de remedios, pero por suerte los valores de glóbulos blancos están subiendo".

"El mérito de lo que pasó contra Inglaterra es de los dos, de Walter y de Luisito también, porque los dos lucharon parejo", añadió la señora Ferreira.

Suárez acabó extasiado y recordó que el técnico inglés Roy Hogdson había dicho en la previa que iba a enfrentar a un oponente por debajo de sus mejores condiciones físicas: "Para los que dudaban de que estaba al 50%, que en esta clase de partido había que demostrar, ahí está la contestación, eso saca la valentía para seguir adelante", afirmó.