Grandes de Steelers hacen homenaje a Noll

Las lecciones que Chuck Noll enseñó a sus jugadores --máximas que pueden aplicarse tanto en el fútbol americano como en la vida-- están clavadas en una pared de la oficina de Mike Mularkey.

Dicen cosas como: "Estrés es cuando no sabes qué estás haciendo" y "no me contrataron para motivar jugadores sino para entrenar jugadores motivados". Suenan tan verdaderas como la primera vez que Mularkey las escuchó, cuando jugaba como tight end para el entrenador de los Steelers de Pittsburgh y miembro del Salón de la Fama hace 25 años.

Por eso Mularkey se aseguró de tener la oportunidad de despedirse junto con representantes del pasado y presente de los Steelers, el comisionado de la NFL, Roger Goodell, y varis cientos de familiares y amigos que acudieron al funeral de Noll, quien murió la semana pasada a los 82 años.

"Recibí tanto de Chuck fuera del campo acerca de cómo hacer las cosas de manera correcta como dentro de él", dijo Mularkey, quien ahora entrena a los tight ends con los Titans de Tennessee. "La familia es importante. El balance es importante en la vida".

Eso, junto con el récord de cuatro Súper Bowls que ganó tras transformar a un equipo perdedor en una dinastía durante la década de 1970, resonará en la ciudad a la que representó y al equipo de que formó de la nada.

Los hombres que moldeó se reunieron en la catedral de Saint Paul sosteniendo programas de mano con la imagen de Noll vestido con una camiseta tipo polo, pantalones cortos y lo más cercano a una sonrisa cuando trabajaba. Todos prometieron seguir las lesiones que Noll impartió desde su primer día como entrenador hasta los ú,timos de su vida.

El presidente de los Steelers Art Rooney II y el tacle defensivo Joe Green, también miembro del Salón de la Fama, estuvieron entre los que cargaron el ataúd, una tarea que a Greene le hubiera gustado evitar pero que recibió como regalo final del entrenador que cambió su vida.

"Significa que Chuck pensó en mi", dijo Greene, "y eso es especial".

Noll y Greene estarán entrelazados para siempre en la historia de los Steelers. Noll era un entrenador novato en 1969 cuando seleccionó al enorme pero casi desconocido Greene en la primera ronda del draft. Fue una elección recibida con escepticismo pero que cambió el rumbo de la organización y la vida de Greene.

"Si no me hubiera seleccionado quizá no habría jugado para los Steelers", dijo Greene. "Quizá no habría tenido la oportunidad de conocer a Chuck Noll y probablemente eso no habría terminado muy bien para mí".