Comienzan las clases... y los gastos

Cuando el lunes 26 de agosto Nicole salga de su casa camino a la escuela en Katy, Texas, en lo único que pensará es en encontrarse con sus compañeras de estudio, a quienes no ve desde hace casi tres meses.

La niña, de ocho años de edad, no es consciente de que al regresar a la escuela llevará consigo no menos de 250 dólares en ropa, zapatos y útiles escolares. Sin contar el almuerzo.

Nicole forma parte de los 16,1 millones de estudiantes hispanos que están matriculados para el año escolar 2013-2014, en niveles que van desde pre-kínder hasta la universidad. Sus familias disfrutan al verlos estudiar y sufren pensando en los costos de esos estudios.

"Para una familia como la mía, aunque mi esposo y yo trabajamos, esta época del año no es tan fácil porque son muchas cosas las que hay que comprarles a los niños para que vayan con lo necesario a la escuela", comentó vía telefónica a la AP Sarah Cataño de 48 años, madre de Nicole, administradora de un restaurante en Houston, Texas.

Cataño dijo que esta temporada de regreso a clases ya ha gastado por lo menos 850 dólares para sus dos hijos, entre ropa, calzado y útiles escolares. "El año pasado fueron como 600 dólares", agregó la mujer, madre también de Jean Carlo, que este año va a séptimo grado en una escuela pública de educación media (en Texas Junior High School).

Esas sumas son importantes para familias hispanas que tienen ingresos promedio de 39.730 dólares al año, frente al promedio nacional de 60.088 dólares, según los datos más recientes de la oficina del Censo.

El ingreso promedio para una familia blanca es de 65.545 dólares, el de las asiáticas es de 75.027 dólares y el de las familias de origen afroamericano es de 38.409 dólares al año, de acuerdo con la Oficina del Censo.

"Las escuelas este año enviaron listas que incluyen lápices por paquetes de docena, cuatro paquetes de marcadores, cuadernos de espiral, tijeras, carpetas de argollas, lápices de color y crayones, post-it's, lapiceros azules y rojos y hasta baterías triple A y pañuelos desechables, entre lo que me acuerdo", dijo Cataño.

A estos gastos se suman los de computadoras, impresoras y demás accesorios tecnológicos, sobre todo cuando en la casa hay adolescentes que estudian. Los gastos siguen aumentando si hay hijos en la universidad.

Los niños hispanos registran cifras de ausentismo y deserción escolar más altas que el promedio y se cree que eso obedece a razones económicas. Las cifras más notorias están en la educación pre-escolar y en el bachillerato (grados 9 a 12).

Según la Oficina del Censo, el 58,4% de los niños hispanos de entre tres y cuatro no van a centros de educación para infantes, comparado con el promedio nacional de 47,6%.

"Yo tuve la suerte de que mis hijos fueron aceptados en un programa de ayuda (financiera) y los matriculé en un jardín infantil (centro de educación pre-escolar) donde aprendieron las primeras letras y adquirieron otros conocimientos importantes para su vida educativa", comentó Cataño. "Tuve que esperar cuatro meses para encontrar cupo, pero conozco familias que esperan casi un año para que sus hijos sean aceptados", agregó.

El otro dato que preocupa es que el 42% de los jóvenes hispanos de entre 15 años y 19 años no se registran en las escuelas, según las cifras de la Oficina del Censo. Es un porcentaje muy superior al promedio nacional de 33,2% (34,2% entre los blancos, 31,7% entre los negros y 20,4% entre los asiáticos).

"Esas brechas están relacionadas principalmente con los ingresos", explicó vía telefónica a la AP Melissa Lazarín, Directora de Política de Educación del Center for American Progress (CAP) con sede en Washington DC.

"En cuanto a la educación pre-escolar", agregó, "lamentablemente no todos los estados tienen programas de ayuda a estas familias (de bajos ingresos). La mayoría de los establecimientos educativos son privados y costosos".