One World Futbol lanza balón indestructible

Niños pobres en todos los continentes mundo han inventado sus propios balones, pateando rollos de cinta enredados, redes de pescar, o incluso cabezas de muñecas rotas para jugar el deporte más popular del planeta. Una indestructible pelota azul distribuida en las regiones necesitadas mantiene una promesa para esos niños: nunca se ponchará, incluso cuando es pateada por encima de piedras o cristales rotos. Nunca se desgastará, ni siquiera bajo temperaturas extremas.

Lisa Tarver y su marido Tim Jahnigen se propusieron distribuir su balón One World a niños que nunca han tenido una pelota decente para jugar, o si la tuvieron, se ponchó o deshilachó a las pocas semanas de juego en superficies complicadas. En solo cuatro años -- un ciclo mundialista -- han enviado más de 850 mil pelotas. Estiman que más de 30 millones de niños han jugado con ellas.

Unas 15.000 pelotas One World han sido enviadas a Brasil, sede de la Copa del Mundo que inicia el jueves.

Jahnigen y Tarver, del área de San Francisco, venden los balones a 39.50 dólares y donan una pelota por cada una que es comprada. Además, trabajan directamente con organizaciones caritativas y patrocinadores para llevar los balones a las zonas de mayor necesidad.

Enviaron, por ejemplo, pelotas a los niños de Haití después del terremoto de 2010, a pueblos en guerra en África y a aldeas remotas en la selva tropical brasileña.

"Me encanta, habiendo visitado diferentes partes del mundo y viendo lo creativos que son los niños a la hora de hacer su balón de fútbol", dijo Julie Foudy, una ex mediocampista de la selección de Estados Unidos y analista de televisión y cuyos propios hijos juegan con ese balón. "No es hasta que vas al extranjero y lo ves -- ¿se acuerdan de Sissi, que jugó con Brasil? -- Sissi siempre contaba la historia de cómo usaba una cabeza de muñeca enrollada en cinta como balón cuando era niña".

Esta pelota nunca se desinfla y se mantiene en condiciones para jugar incluso cuando se poncha gracias a una espuma de células cerradas y material similar al de las populares sandalias Crocs.

Eso significa que no se necesita de equipo extra, como una bomba y un pivote. Los balones también pueden ser utilizados en otros deportes como el vóleibol.

"El balón es grandioso. Soy afortunado de estar involucrado en muchas de las cosas que me apasionan, ayudando de maneras que van más allá del campo del juego, por eso lo disfruto", dijo el estelar delantero del Galaxy de Los Angeles y ex seleccionado estadounidense, Landon Donovan.

En Brasil, One World Futbol se ha asociado con varias organizaciones para crear programas durante el Mundial. Tarver estará en el país por dos semanas.

La organización Lionsraw estará operando en Curitiba, uniendo voluntarios para promover un cambio entre los jóvenes y enseñar a niños y jóvenes de salud, respeto a los géneros y tolerancia utilizando otros deportes y balones One World. Futebol Social trabaja a lo largo del país para ayudar a niños sin hogar a transformar sus vidas a través de la influencia positiva del fútbol.

El patrocinador fundador de One World Futbol, Chevrolet, entregará cerca de 5.300 pelotas a organizaciones y escuelas en todo Brasil.

Y hay más, como Love.Futbol, haciendo distribuciones similares en comunidades con nuevos campos o que están a punto de finalizarse en Curitiba y cerca del nuevo estadio Itaquerao de Sao Paulo. Brasil recibe a Croacia en ese inmueble el jueves en el partido inaugural del Mundial.

"Lo que vemos son los programas que están funcionando en las comunidades de mayor riesgo en el mundo, y por primera vez pueden continuar sus programas durante todo el año porque no deben parar durante algunas semanas y esperar uno o dos o tres meses en lo que pueden comprar un balón o se les dona uno para continuar", señaló Tarver.

Recientemente visitó Haití, donde un entrenador de nombre Honoré Ernso en el barrio más grande del país --Cité Soleil en el área de Puerto Príncipe -- solía tener solo un balón y se veía obligado a dejar de entrenar si había un problema con la pelota. Tarver lo conoció en una clínica en un viaje previo, y se reencontró con él en mayo, cuando le entregó más pelotas.

"Ha sido capaz de mantener esas prácticas y lo hace desde el fondo de su corazón", dijo Tarver. "Esos niños van a la escuela y a sus prácticas de futbol. Eso es sensacional".