Francia da con la tecla del éxito en su mediocampo

Después de varios años sinsabores, Francia ha encontrado un mediocampo del que sentirse orgulloso.

Los grandes triunfos de Francia en el pasado se construyeron en el centro del campo, con Michel Platini y Zinedine Zidane libres para explotar su calidad porque existía un Didier Deschamps o un Patrick Vieira que les cuidaban las espaldas.

La ofensiva francesa --con 31 goles en los últimos nueve partidos-- vive un momento dulce gracias a la sociedad formada por Paul Pogba, Blaise Matuidi and Yohan Cabaye. Si las lesiones no lo impiden, los tres serán titulares en el debut contra Honduras el domingo.

Pogba aporta músculo, esfuerzo, técnica y un poderoso disparo de larga distancia, como Cabaye, capaz de marcar el tempo del partido con su juego inteligente de toque. Matuidi ha encajado como un guante en esta sociedad de mediocampistas, gracias a su agresividad y un incansable sacrifico.

Su punto débil, tal y como reconoce Pogba, es el ansia de mirar hacia delante, lo que puedo exponer demasiado a la defensa y abrir la puerta a rápidos contragolpes.

"Hay que buscar un equilibrio, pero eso no significa jugar con el freno de mano", dijo Pogba.

Deschamps, técnico francés, ha criticado alguna vez a Pogba por fotocopiar en Francia su papel en la Juventus, donde juega más adelantado. Deschamps quiere que Pogba mantenga la posición.

"Tengo que tener cuidado, porque no es lo mismo que en mi club", comentó Pogba. "No estoy tan libre".

Las mejores selecciones francesas contaron con la visión de Platini, la elegancia de Alain Giresse, el rigor de Luis Fernández y la resistencia sin límites de Jean Tigana. Ellos condujeron a Francia a las semifinales de las Copas del Mundo de 1982 y 1986, con una victoria intercalada en la Eurocopa.

Zidane lideró la Francia campeona del mundo en 1998, marcando dos goles en la final contra Brasil, con Christian Karembeu, Emmanuel Petit y el propio Deschamps como muro infranqueable. Zidane volvió a liderar la selección en su triunfo en la Euro 2000, con Patrick Vieira como nuevo mariscal. Ambos llevaron de nuevo a Francia a la final del Mundial 2006, que perdieron contra Italia.

Cuando Deschamps heredó el cargo de Laurent Blanc confió a Abou Diaby ese puesto en el medio campo que equilibra los equipos, pero las continuas lesiones le apartaron de la selección.

Después de algunas pruebas, el técnico arriesgó en el momento más difícil. Eligió a Pogba, de 19 años, como titular en el partido definitivo de las eliminatorias mundialistas contra la doble campeona de Europa y campeona del Mundo España en marzo de 2013.

España se impuso por 1-0 en París y Pogba fue expulsado tras una dura entrada sobre Xavi Hernández. Pero el joven centrocampista convenció a Deschamps de que tenía delante un proyecto a largo plazo por su personalidad frente al medio campo probablemente más talentoso del planeta.