Brasil y Catar, dolores de cabeza para la FIFA

Pocos días antes del comienzo del Mundial en Brasil, los problemas con la elección de Catar como sede del torneo de 2022 siguen causando dolores de cabeza a la FIFA.

Después que el diario Sunday Times publicó acusaciones que vinculan a Mohamed bin Hammam con actos de corrupción para ayudar a la candidatura de Catar, algunos patrocinadores de la Copa del Mundo tomaron la inusual medida de comentar sobre los negocios de la FIFA.

Adidas, el patrocinador de más antigüedad de la FIFA, lamentó el tono negativo generado por el escándalo, y advirtió que "no es bueno ni para el fútbol, ni para la FIFA ni para sus socios".

La situación podría empeorar la próxima semana, cuando el periódico prometió que publicará nuevas acusaciones.

Los dirigentes de la FIFA estarán entonces en Río de Janeiro, después de la inauguración del Mundial el jueves en Sao Paulo.

Las acusaciones sobre Catar han resucitado los pedidos para que se vuelva a votar sobre la sede de 2022, y desviaron parte de la atención sobre los preparativos de último minuto de Brasil para este Mundial.

El estadio Itaquerao de Sao Paulo, construido a un costo de 400 millones de dólares, apenas estará listo antes del comienzo del partido del jueves, a las 5 p.m. (2000 MGT), entre Brasil y Croacia.

Muchos de los 61.000 espectadores que se esperan en el estadio podrían tener problemas para llegar si continúa la huelga de los trabajadores del metro. El inmueble está ubicado lejos del centro de la ciudad, en el noreste de Sao Paulo.

El lunes por la mañana la policía lanzó gases lacrimógenos en un enfrenamiento con huelguistas en una estación del metro, que funcionaba a media capacidad.

Un tribunal de Sao Paulo decretó el domingo que la huelga es ilegal, pero el sindicato de trabajadores del metro, e incluso hay una amenaza de un paro general el miércoles.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y el secretario general Jerome Valcke rehusaron hablar sobre cualquier tema que no tenga que ver con el aspecto deportivo.

El Sunday Times reportó el fin de semana pasado que tiene un archivo de correos electrónicos y documentos de Bin Hammam --filtrados por una "fuente de alto rango en la FIFA"-- que revela que el catarí pagó cinco millones de dólares a líderes del fútbol africano a cambio de su respaldo a la candidatura de Catar y sus propias aspiraciones a presidir la FIFA.

Bin Hammam fue expulsado de la FIFA en 2012.

Michael García, un fiscal nombrado por la FIFA, se apresta a terminar su investigación sobre las acusaciones de corrupción contra la candidatura de Catar, y se espera que presente un informe al respecto en el congreso de la FIFA antes del inicio del Mundial.

Cuatro de los principales patrocinadores de la FIFA, parte de los seis que pagan un total de 700 millones de dólares por el ciclo de cuatro años de este Mundial, se expresaron el domingo sobre las acusaciones de corrupción.

Además de adidas, Visa pidió a la FIFA "mantener una fuerte postura ética y operar con transparencia".

"Cualquier cosa que afecte la misión y los ideales del Mundial nos preocupa", expresó Coca-Cola en un comunicado. "Pero confiamos que la FIFA está tomando estas acusaciones muy en serio y las investiga a fondo".

Sony, por su parte, pidió que las acusaciones sean "investigadas de forma apropiada".

El director de mercadeo de la FIFA, Thierry Weil, dijo que está en contacto constante con sus socios comerciales.

"Nuestros patrocinadores no han pedido nada que no esté cubierto por la investigación del comité de ética", dijo Weil en un comunicado.