Sátira de HBO refleja el mundo tecnológico

Cuando la cadena HBO presentó una serie satírica que se burlaba de los personajes que pululan en el mundo de la alta tecnología, Silicon Valley sintió el impacto.

Inicialmente, los excéntricos y tragalibros que se pasan los días creando programas de computación e infiltrándose en los recovecos de la economía de tecnología de punta no estaban seguros de que fuese tan divertido: "La mayoría de las empresas ascendentes son una telenovela, pero no esa clase de telenovelas", comentó el director general de Tesla, Elon Musk, uno de los multimillonarios más característicos del Valley, después de asistir a un estreno.

Sin embargo, muchos se divirtieron con la historia descalabrada de sus vidas como para seguir viendo la serie y pronto algunos de los grandes nombres del sector la elogiaban sin retaceos.

Incluso hubo algunas figuras de la vida real que accedieron a representarse a sí mismos en la serie, como el director ejecutivo de Google, Eric Schmidt. Durante un día, el empresario e inversionista Marc Andreeson tuiteó algunas frases de la propia serie, como la de "Creo realmente que solo podemos ser grandes... si empezamos por ser eficientes".

Ahora que el domingo por la noche se transmite el último episodio, la serie ha sido aprobada para una segunda temporada.

El creador Mike Judge ("Beavis and Butt-Head"), que colabora como productor ejecutivo, guionista y director con Alec Berg, apela a su propia experiencia como ingeniero en Silicon Valley hace décadas para dar visos de autenticidad a este programa divertido y a veces penosamente real.

"Lo vivo cada semana", dijo el capitalista Barry Schuler, ex director general de America Online. "No podemos tomarnos demasiado seriamente a nosotros mismos".

Schuler dijo que los personajes extravagantes son una parodia aceptable de la comunidad tecnológica.

"No calzamos en los círculos sociales normales. Lo que hacemos es lo que hace un grupo de gente a la que le gusta sentarse en cuartos oscuros, escribir programas y hacer del mundo un lugar mejor", afirmó.

Buena parte del programa se basa en la realidad.

Un programador socialmente desajustado, que interpreta Thomas Middleditch, rechaza una oferta de adquisición de 10 millones de dólares y en cambio acepta 200.000 dólares de procedencia dudosa para lanzar su propio servicio de compresores de archivos digitales y después vomita.

Según Nielsen, 1.700.000 espectadores presencian cada episodio semanal.

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Martha Mendoza está en: https://twitter.com/mendozamartha