Barbour-Tea Party disienten en cumbre republicana

Aun cuando los republicanos pregonaron la necesidad de solidaridad, las divisiones entre el movimiento Tea Party y la dirigencia republicana son claras en una reunión nacional de políticos conservadores.

El expresidente del partido republicano Haley Barbour fungió el viernes como el veterano estadista, que advirtió a los delegados que asistieron a la Conferencia de la Dirigencia Republicana que el partido debe estar dispuesto a negociar para ganar más elecciones, en particular los comicios presidenciales de 2016.

"En un sistema bipartidista, la pureza es enemiga de la victoria", dijo Barbour. "Nunca olviden que el propósito de ganar es gobernar. Y nunca olviden que tienen que ser un gran partido antes de poder ganar elecciones".

El exgobernador de Mississippi recibió una ovación de pie por su discurso, pero la misma audiencia pasó la tarde aplaudiendo a un desfile de archiconservadores que rehuyeron de los exhortos a ser pragmáticos.

"Estamos bajo ataque desde el interior de nuestra propia coalición", dijo David Bossie, líder del grupo conservador Citizens United (Ciudadanos unidos). "Esta es una receta para un conservadurismo contrecho, un movimiento fallido y un país endeble".

El exrepresentante Allen West advirtió a los republicanos que no sean "una versión menor del otro bando".

El presidente del Family Research Council (Consejo de Investigación Familiar), Tony Perkins, pidió una postura inflexible sobre el aborto, la definición del matrimonio y otros temas relacionados con la fe religiosa. "No debemos ser arrogantes", dijo, "pero no debemos intimidarnos".

El senador Mike Lee, de Utah, favorito del movimiento Tea Party, al parecer trató de marcar la diferencia. "Es hora de que pasemos de decir lo que no queremos en el gobierno a fomentar lo que sí queremos", dijo. Pero añadió que el plan debía ser "desvergonzadamente conservador".

Es un rompecabezas familiar para los republicanos. El partido se encamina a mantener la mayoría en la Casa Blanca y tiene una gran oportunidad de conseguir la mayoría en el Senado para los últimos dos años de la presidencia de Barack Obama, impulsado por un electorado que será más viejo, con mayor proporción de votantes blancos y más conservador que en 2012.

Pero ganar el Senado dependerá de no perder elecciones que se ven al alcance, como le ha ocurrido a los republicanos en ciclos recientes.

Barbour habló sobre esas contiendas: Delaware y Nevada en 2010, y Missouri e Indiana en 2012, donde los archiconservadores vencieron a los moderados en las primarias republicanas, pero perdieron las elecciones generales frente a demócratas que los tildaron de extremistas.

Barbour fue uno de los pocos rostros de la dirigencia nacional del partido que tomó el estrado en la conferencia de tres días que arrancó el jueves.

En su clase de historia, Barbour evocó a un icono republicano: el presidente Ronald Reagan. Pero no lo retrató como muestra de conservadurismo inquebrantable.

"Reagan llegaba a acuerdos con todos", dijo Barbour, poniendo como ejemplo las reformas que implementó en Seguridad Social, la ley de inmigración y el código fiscal cuando los demócratas controlaban una o ambas cámaras del Congreso.

No es coincidencia, dijo Barbour, que Reagan ganara en dos ocasiones de manera abrumadora.

"Debemos estar dispuestos a entender que los estadounidenses, con justa razón, esperan que rindamos frutos, resolvamos problemas, logremos que se hagan cosas", dijo.

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Barrow está en Twitter como: @BillBarrowAP