Oraciones y protestas en funeral de Jaruzelski

Adversarios y partidarios del último líder comunista de Polonia, el general Wojciech Jaruzelski, lo despidieron el viernes con honores militares, mientras que ruidosos manifestantes ponían de relieve la ambivalencia de la nación respecto al hombre que impuso un régimen militar en 1981.

El presidente Bronislaw Komorowski y los ex mandatarios Lech Walesa y Aleksander Kwasniewski asistieron a la misa fúnebre para Jaruzelski en una catedral en Varsovia.

En un momento conmovedor, Walesa, Komorowski y Kwasniewski se aproximaron a la familia doliente y saludaron de mano a la viuda, hija y nieto de Jaruzelski.

Komorowski dijo que Jaruzelski "cargó el peso de la responsabilidad durante la decisión más difícil y probablemente más dramática en la historia de Polonia después de la Segunda Guerra Mundial".

Elogió a Jaruzelski por haber permitido una transición política pacífica "que dio frutos en la forma de nuestra libertad e independencia".

Mientras familiares y amigos de Jaruzelski se dirigían posteriormente a un cementerio de las fuerzas armadas para sepultar sus cenizas, manifestantes gritaban "¡asesino!" y "¡traidor!". Algunos mostraban fotografías de gente asesinada por el régimen militar del general.

Mientras los silbidos de los manifestantes competían con una banda militar de música, la urna negra con las cenizas de Jaruzelski fue bajada a una tumba. Kwasniewski dio un discurso laudatorio breve y la Guardia de Honor realizó tres descargas en saludo.

La solicitud de la familia de que se realizara una ceremonia religiosa fue inesperada. Aunque nació en una familia católica, Jaruzelski se convirtió en un partidario devoto del comunismo soviético, una ideología ateísta impuesta en su nación mayormente católica después de la Segunda Guerra Mundial.

Pero al final él buscó consuelo en la fe de su niñez. Poco antes de morir el domingo a los 90 años de edad, después de una larga batalla contra el cáncer y de un derrame cerebral, Jaruzelski hizo llamar a un sacerdote para que le administrara la extremaunción, se confesó y comulgó.

El general impuso la ley marcial en 1981 en un intento por aplastar el movimiento libertario Solidaridad de Walesa. Aproximadamente 100 personas murieron durante las medidas de fuerza.

Ocho años después, Jaruzelski permitió el desmantelamiento pacífico del sistema respaldado por los soviéticos y durante poco tiempo fungió como el primer presidente de la nueva democracia.

Walesa y Komorowski estuvieron entre decenas de miles de activistas que fueron encarcelados bajo la ley marcial, y su presencia el viernes en el funeral reflejó el grado de reconciliación logrado entre excomunistas y sus adversarios.

Jaruzelski sostuvo que impuso la ley marcial para evitar que Polonia fuera invadida por la Unión Soviética. Pero los manifestantes testificaron que no todos lo han perdonado.

"Un asesino está esperando su sentencia", decía una manta.