Pugna de poderes entre rebeldes de Ucrania

Los harapientos rebeldes que solían merodear por el cuartel de la separatista República Popular de Donetsk no estaban a la vista el viernes, y en su lugar apareció una facción con apariencia disciplinada y que contaba con un vehículo blindado y un cañón antiaéreo.

El autoproclamado primer ministro de los separatistas insistía en que nada había cambiado, pero era evidente que la realidad no era la misma en la atribulada región oriental de Ucrania.

El balance de poder en esta región ha columpiado esta semana. Luego que Ucrania eligió a Petro Poroshenko como su próximo presidente y que Rusia dijera que respetará los resultados, surgieron esperanzas de una posible solución a la disputa entre el gobierno ucraniano y los separatistas que desean que la región de Donetsk sea parte de Rusia.

Pero al día siguiente, los rebeldes lanzaron un osado ataque en que tomaron control del aeropuerto de Donetsk. Las fuerzas ucranianas respondieron intensamente, bombardeando la zona y despachando paracaidistas para retomar la instalación.

Para algunos, la ofensiva de los rebeldes no era más que el último estertor de una banda de desesperados. Pero el jueves, los insurgentes derribaron un helicóptero militar ucraniano, matando a 12 elementos castrenses, entre ellos un general. El mismo día, un grupo desconocido llamado el Batallón Vostok tomó el cuartel de los rebeldes en el edificio administrativo de Donetsk, exigiendo su evacuación porque, según dijo, había allí saqueadores.

La ofensiva del Batallón Vostok supuestamente fue motivada por el saqueo de un supermercado en la batalla por el aeropuerto, pero otros la interpretaron como un alzamiento para conquistar el poder.

Se estima que el batallón consiste principalmente de rusos, lo que ha alimentado los temores de que Rusia está organizando el conflicto en el este, o al menos dándole apoyo tácito a fin de fomentar la inestabilidad y apoderarse de las regiones fronterizas.

Los insurgentes insistieron en que la toma del edificio no era reflejo de que estaban cambiando de mando.

"Aquí no ha habido ningún golpe, este terrible pánico que se ha creado en torno a esto, que llamamos una operación policial, ha sido provocado por nuestros falsos amigos en Kiev", expresó Alexander Borodai, el autoproclamado primer ministro de la República Popular de Donetsk.

Horas antes, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa informó que perdió contacto con un equipo de cinco miembros en el este de Ucrania, donde cuatro miembros de otra misión de la OSCE siguen secuestrados por rebeldes pro rusos.

En un comunicado publicado en internet, la OSCE dijo que perdió contacto con el equipo, formado por cuatro trabajadores de varios países y un traductor ucraniano, en la región de Lugansk el jueves por la noche. La OSCE también perdió contacto desde el lunes con otro equipo de cuatro miembros en la vecina región de Donetsk.

Un líder insurgente en la región de Donetsk confirmó el jueves que los miembros del primer grupo estaban bajo su custodia.

Los rebeldes dijeron a los periodistas que iban a "resolver esto y luego ponerlos en libertad", pero no dio un plazo específico ni más detalles. Los equipos de la OSCE están en Ucrania para supervisar la situación de seguridad tras la anexión rusa de Crimea y el avance de la insurgencia separatista pro rusa en el este.

El gobierno pro europeo de Ucrania ha emprendido una creciente campaña contra los rebeldes que apoyan a Moscú, quienes se han apoderado de edificios del gobierno y de la policía y que quieren que la región se una a Rusia.

Poroshenko, quien rendirá juramento el 7 de junio, ha prometido que la campaña contra los rebeldes, a los que ha comparado con piratas somalíes, durará apenas unas "horas", no meses.

El ministro interino de Defensa, Mijailo Koval, dijo el viernes que el gobierno traerá "paz y orden" a la región y que no detendrá su operación antiterrorista "hasta que se restablezca la autoridad ucraniana allí".

No obstante, los rebeldes han reforzado sus acciones y han emprendido una agresiva campaña contra el ejército ucraniano, mal equipado y con poca experiencia en la lucha contra guerrillas.