EEUU: detenidas en frontera 50 mujeres inmigrantes

La hondureña Mariam Borjas no esperaba salir en libertad después de que la Patrulla Fronteriza estadounidense la detuvo cuando intentaba cruzar ilegalmente la frontera de México en el sur de Texas con su hijo de 12 años.

Borjas forma parte de un grupo de 50 mujeres centroamericanas que llegó confundida y cansada a la estación de autobuses de Greyhound en Phoenix la mañana del jueves después de ser trasladada de Texas a Arizona.

"Nos detuvieron y no nos decían nada", dijo Borjas, de 37 años, sobre su experiencia en Texas. "Nos trataban mal, ni se les podía hablar".

El incremento en el influjo de inmigrantes en el sur de Texas, entre éstos mujeres con niños y menores que viajan no acompañados ha desbordado las capacidades de la Patrulla Fronteriza en esa zona.

Durante este fin de semana la Patrulla Fronteriza de Arizona recibió a 400 personas en su mayoría madres con sus hijos que no podían ser procesadas por esta misma dependencia en Texas por falta de infraestructura, explicó Andy Adame, vocero de la patrulla

"Ellos están viendo el cruce muy alto por allá y por eso nos mandan aviones con las personas", dijo Adame. "No tienen el lugar para detenerlos y hacer el proceso".

Debido a que el número de detenidos ha descendido en un 24% en Arizona las autoridades tienen mejores recursos para procesar a estas personas en este estado, explicó Adame.

Borjas tenía como destino Houston, Texas, donde vive su hermana pero las autoridades de inmigración la enviaron hasta Arizona, donde llegó el domingo y estuvo en detención por cinco días y fue transportada hasta la terminal de autobuses de Phoenix este jueves.

"Nos dijeron que llamáramos a nuestra familia para que nos compraran un boleto", dijo.

Toda la mañana un grupo de voluntarios del "Phoenix Restoration Project" llegó con comida, pañales y agua para atender a todas las mujeres con sus hijos que ocupaban casi todos los asientos de la estación.

"Muchas están desorientadas no saben en dónde están", dijo Leah Sarat, una de las voluntarias de la organización. "Muchas no tienen dinero, no tienen forma de contactar a su familia. Les hacen falta pañales, leche, agua".

Sarat explicó que es común que los inmigrantes sean liberados en la central de autobuses por las autoridades de migración pendiente a una cita para seguir su proceso de deportación.

"Está vez son muchos más y estamos desbordados", dijo la voluntaria.

Borjas dijo que huyó de Honduras sin avisarle a su esposo, escapando de sus maltratos. Pero no se atrevió a decirle esto a las autoridades poco después de que la capturaron el viernes pasado tras cruzar en una balsa el Río Grande en Texas.

"Tenía miedo de lo que me pudieran hacer", dijo. Borjas añadió que pasó sus primeras tres noches en una celda junto a otras 40 personas, apretándose contra el cuerpo de otras mujeres para protegerse del frío por no tener cobija.

"La comida era espantosa y estaba fría", aseguró la hondureña. "Yo estaba preocupada más que nada por mi hijo."

The Associated Press contactó a las autoridades de la Patrulla Fronteriza del sector de Laredo en Texas y dijeron que no harían ningún comentario hasta una conferencia de prensa el viernes con el jefe Robert L. Harris de ese sector .

"Cuando llegamos a Arizona nos trataron excelente", dijo Borjas sobre su experiencia con la Patrulla Fronteriza. Estaba tranquila porque su hermana le enviaría un boleto para ir de regreso a Houston, Texas. Pero no todas las mujeres que llegaron a la estación estaban con el mismo ánimo.

"Esa mujer no ha logrado encontrar a su familia para que le compren el boleto", dijo señalando a otra hondureña que no quiso ser entrevistada.

Otra hondureña, Brenda Carballo, se paseaba por la estación de autobús pidiendo que alguien le prestara un teléfono hasta que uno de los voluntarios le dio un celular para llamar a su hermano en Connecticut. Ella salió de San Pedro Sula en Honduras con la esperanza de encontrar empleo en Estados Unidos, pero también preocupada por la creciente violencia en su país.

Los traficantes le cobraron 7.000 dólares por transportarla con sus dos hijos.

"Yo escuché que si llegabas a Estados Unidos a las madres con hijos les dan un permiso de trabajo", dijo Carballo de 29 años.

Aunque no están detenidas, tanto Carballo como el resto de las mujeres enfrentan un proceso de deportación. Todas las detenidas fueron entrevistadas por el Servicio de Inmigración y Aduanas que las dejó salir en libertad bajo supervisión. Carballo recibió una cita para presentarse con las autoridades de migración en los próximos 15 días en Connecticut.

El único centro de detenciones que tiene capacidades para el encarcelamiento de familias se encuentra en Pennsylvania.

De acuerdo a la Policía de Inmigración y Aduanas parte de la razón por la que salieron en libertad es que no hay un sitio adecuado para detener a estas familias sin tener que separar a las madres de sus hijos.