Ucrania ve a Rusia como fuente de insurgencia

Luego que los separatistas reconocieron que milicianos de la provincia rusa de Chechenia se habían unido a la rebelión, un funcionario del gobierno ucraniano advirtió el miércoles que sus fronteras se habían convertido en un "frente" en la crisis.

El líder checheno Ramzan Kadirov, un caudillo apoyado por Moscú, negó que hubiera enviado a sus paramilitares a Ucrania, e insistió en que no puede impedir que otros chechenos se sumen a la lucha.

Si bien no hay indicios concretos de que el Kremlin habilita o apoya a combatientes que llegan a Ucrania desde Rusia, Moscú podría verse en la situación de tener que responder a los rumores de que libra una guerra a través de terceros si quiere evitar nuevas sanciones de Occidente.

En un discurso sobre política exterior que tocó varios temas en la Academia Militar de West Point, Nueva York, el presidente estadounidense Barack Obama expresó su posición sobre la crisis en Ucrania en términos categóricos:

"Las acciones recientes de Rusia recuerdan los tiempos en que los tanques soviéticos penetraron en Europa oriental", dijo.

El Kremlin recibió con beneplácito la elección el domingo del multimillonario Petro Poroshenko como presidente de Ucrania. Partidario de sostener fuertes vínculos con Europa, Poroshenko también está a favor de enmendar las relaciones con Rusia.

Reemplazó a Víctor Yanukóvich, líder que simpatizaba con Moscú, el cual fue expulsado del poder en febrero. Ese derrocamiento derivó en que Rusia se anexara la península de Crimea en el sur de Ucrania --lo cual desató las sanciones-- y en el surgimiento de una insurgencia partidaria del Kremlin en el este.

Casi a diario circulan denuncias de camiones que llegan de Rusia cargados de hombres armados. Las autoridades creen que éstos son refuerzos vitales para la fuerza rebelde que en repetidas ocasiones ha obstaculizado las operaciones de seguridad del gobierno.

Intensos combates de una ofensiva gubernamental el lunes para desalojar a los insurgentes del aeropuerto de Donetsk parecían haberse apaciguado, con sólo algunos hechos de violencia esporádica reportados el miércoles.

Mykola Lytvyn, jefe de servicios fronterizos ucranianos, dijo que ha emplazado todas las reservas en las fronteras oriental y del sur.

"Nuestra frontera, sobre todo en las regiones de Donetsk y Lugansk, se ha convertido en un frente que varios terroristas tratan de atravesar", dijo Litvin en una conferencia de prensa en Kiev.

"Los choques diarios con terroristas y grupos de delincuentes cerca de las fronteras ucraniana y rusa se han convertido en nuestra realidad de rutina", agregó.

Los rusos que cruzan a Ucrania por carretera deben pasar por un control de pasaportes y aduanas a ambos lados de la frontera, un procedimiento que suele llevar varias horas. Pero estos controles serían prácticamente inexistentes para los que crucen por el campo.

El gobierno en Kiev califica la insurgencia de obra de "terroristas" empeñados en destruir el país, mientras que los rebeldes insisten en que protegen los intereses de la población rusoparlante del este.

Rusia niega que estén ocurriendo cruces masivos en las fronteras, aunque los líderes separatistas de la autoproclamada República Popular de Donetsk reconocen que en su ejército hay muchos extranjeros, incluidos algunos de la provincia rusa de Chechenia.

Alexander Borodai, que se hace llamar el primer ministro de la república, dijo que los combatientes del Cáucaso norte, aunque no son rusos étnicamente, "comparten mucha de la misma ideología".

"Y a veces los representantes del Norte del Cáucaso resultan ser más rusos que los mismos rusos", agregó.

Decenas de rebeldes han muerto esta semana en los alrededores de Donetsk, la principal ciudad del este, y guardias fronterizos ucranianos han informado de al menos una batalla al impedir el ingreso de hombres armados desde Rusia. Ucrania y las potencias occidentales han acusado a Moscú de fomentar la insurgencia, pero el presidente ruso Vladimir Putin niega que haya enviado efectivos.

Las fuerzas pro rusas de Kadirov, conocidas por su espíritu belicoso y eficiencia mortífera, ayudaron a Rusia a ganar rápidamente una guerra con su vecina Georgia en 2008. El caudillo de 37 años ha jurado lealtad inquebrantable a Putin y ha elogiado su política en Ucrania.

En Slaviansk, una ciudad a unos 90 kilómetros (55 millas) al norte de Donetsk, las zonas residenciales recibieron disparos de obuses de parte de fuerzas gubernamentales. Varias personas resultaron heridas y algunos edificios resultaron dañados.

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Alexander Zemlianichenko en Slaviansk, Ucrania, y Vladimir Isachenkov en Moscú contribuyeron a este despacho.