Liberan a ambientalistas secuestrados en México

Dos ambientalistas mexicanos fueron liberados luego de permanecer brevemente secuestrados en el sur del país por colonos que buscan ampliar sus parcelas en la última gran zona de selva tropical que queda en Norteamérica, informó el martes su organización.

El secuestro de los ambientalistas ocurrió cerca de un mes después de que la exsecretaria mexicana de Medio Ambiente fuera también plagiada por dos días y luego liberada en una parte diferente de la selva, en medio de una disputa sobre a quién corresponde la gestión y el uso de la tierra de las 330.000 hectáreas de la reserva de Montes Azules, en el estado sureño de Chiapas y cerca de la frontera con Guatemala.

María Luisa Armendáriz, presidenta de Na Bolom Asociación Cultural, dijo el martes a The Associated Press que los dos activistas de su organización y dos turistas estadounidenses que iban con ellos fueron detenidos en un retén establecido por habitantes de la selva Lacandona de Chiapas.

Armendáriz dijo que el domingo los habitantes rodearon el vehículo en que iban los cuatro y amenazaron con incendiarlo o voltearlo. Dejaron que se fueran el lunes, cerca de 20 horas después.

"Estaban moviendo la camioneta, diciendo que iban a darle vuelta a la camioneta", dijo. "Las amenazas que había eran que iban a prenderle fuego a la camioneta", añadió sobre la actitud de los colonos, indígenas choles y tzeltales que buscan extender sus tierras para criar ganado.

Esos colonos aparentemente estaban molestos por el apoyo de los ambientalistas a los indígenas lacandones, que son considerados los guardianes oficiales de la selva.

También sostienen que han vivido en el mismo lugar por décadas y que el crecimiento natural de la comunidad implica que requieren más tierras para sus hijos. Además se quejan de que a los pocos indígenas lacandones que quedan en la selva -unos 1.500- se les dieron más asientos de los que deberían tener en el consejo que gobierna la reserva, debido a que ahora representan menos del 20% de la población del área.

La tensión llegó al punto de que a principios de mayo los residentes buscaron elegir en posiciones de gobierno a indígenas no lacandones, en una aparente violación a las leyes de la reserva.

Los lacandones han vivido en la selva por siglos y mantienen muchas de sus prácticas como el uso de su vestimenta tradicional de una especie de túnica blanca hasta la rodilla y el pelo negro largo hasta la cintura. Mantienen una práctica sustentable de agricultura basada en pequeños cultivos múltiples en espacios despejados de la selva y no crían ganado, además de que ganan dinero a través del ecoturismo.

A finales de abril, la exsecretaria de Medio Ambiente de México, Julia Carabias, fue secuestrada por dos días en una zona distinta de la reserva, donde su grupo Natura Mexicana trabaja en la conservación de la selva. La exfuncionaria divulgó un comunicado posterior al plagio y sólo identificó a los responsables como "encapuchados", aunque sugirió que estaban vinculados a los colonos.

"Lo sabemos, nuestra actividad afecta intereses", escribió Carabias. "Nos oponemos al saqueo de la flora y la fauna y a las invasiones de las áreas naturales protegidas que el Estado mexicano decidió preservar porque conservan el patrimonio de todos los mexicanos", añadió.

Armendáriz comentó que algunos de los más viejos colonos han estado en la reserva demasiado tiempo para como desalojarlos, pero sugirió que deberían darles parcelas fuera de la reserva para que ellos mismos puedan ser los responsables, más que buscar arrebatar tierra a los lacandones.

"Si se pierde la hegemonía de los lacandones sobre la selva... perdemos la selva", dijo.