Argentina: condenan a pareja que sometió a mujer

Un tribunal argentino condenó el lunes a 18 años y 13 años de prisión a una pareja que secuestró durante tres meses a una mujer a la que sometió a reiterados maltratos luego de engañarla para que donara dinero a una supuesta congregación religiosa.

Tras escuchar la sentencia de un tribunal de la ciudad de Bahía Blanca, 685 kilómetros al sur de Buenos Aires, la víctima Sonia Molina, de 35 años, dijo a periodistas que esperaba una sentencia más severa. "Pero estoy conforme, se hizo justicia... son dos personas totalmente enfermas que tienen que estar presas sin beneficios de ningún tipo", sostuvo.

El fiscal había pedido una pena de 22 años para Jesús Olivera, quien se hacía pasar por pastor evangélico, y 16 para su esposa, la periodista Estefanía Heit, por privación ilegítima de la libertad, abuso sexual e intento de homicidio, entre otros delitos. Ambos fueron condenados finalmente por reducción a la servidumbre, lesiones graves y estafas reiteradas y Olivera recibió una pena más severa por haber incurrido además en "acceso carnal agravado cometido por un ministro de culto no reconocido".

Molina afirmó que los maltratos que sufrió durante tres meses seguidos en 2012, mientras estuvo secuestrada en la casa de la pareja, "no es algo que se olvide", pero señaló que está dispuesta a luchar por su recuperación. "Tengo una hija que criar... quiero capacitarme y sigo creyendo; mi fe en Dios es óptima".

El tribunal dio por probado que Molina fue engañada por el falso pastor en los años previos a su encierro en la casa que este último compartía con su esposa en la localidad de Coronel Suárez, a 580 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, con el fin de que diera dinero a supuestas obras benéficas y a la creación de una congregación religiosa que nunca existió.

Olivera, de 30 años, le hizo creer a la mujer que le daría "los medios necesarios para su desarrollo personal" y para capacitarse en una universidad para ser contable en dicha organización, indicaron los jueces del tribunal.

Molina vendió los bienes que poseía y le dio a Olivera el dinero que había obtenido. Luego se fue a vivir a Coronel Suárez con el matrimonio, que la encerró y logró que la mujer obtuviera dinero de sus familiares bajo amenaza de que la vida de éstos corría peligro.

A raíz de los maltratos que sufrió entre agosto y noviembre de 2012, Molina terminó con un severo cuadro de desnutrición y deshidratación.

La mujer contó durante el juicio que intentó escapar de la casa cinco veces. Finalmente lo consiguió al huir por una ventana.

El matrimonio se había declarado inocente durante el juicio.