Bale, la apuesta que pagó con la Décima

La noticia dio la vuelta al mundo, tanto por la cifra como por el nombre: Gareth Bale, el extremo galés del Tottenham, era el futbolista más caro del mundo, transferido en septiembre del año pasado del Tottenham al Real Madrid por la cifra casi impensable de 100 millones de euros.

Ocho meses después, la apuesta de Florentino Pérez pagó dividendos con la anhelada décima corona de Europa para el Real Madrid.

Bale anotó el sábado el segundo y decisivo gol del Madrid en los tiempos suplementarios rumbo a una victoria por 4-1 sobre el Atlético de Madrid en la final de la Liga de Campeones. Fue un cierre de temporada soñado para el artillero de 24 años, que tras un período de adaptación y algunas lesiones, terminó formando un letal tridente de ataque con Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, bautizado como la "BBC".

Bale y Angel Di María fueron los jugadores más peligrosos del Madrid durante todo el encuentro, y el galés tuvo las ocasiones más claras de gol por el club merengue en los primeros 90 minutos, hasta que Sergio Ramos igualó el marcador en los tiempos de descuento.

Velocidad, potencia y juego aéreo. Los tres elementos que caracterizan a Bale, que le hicieron brillar en la liga Premier y por los que el Madrid pagó una fortuna, salieron a relucir sobre todo en el tramo final del partido, cuando el Atlético lució disminuido y la condición física marcó la diferencia.