Nicaragua: Iglesia pide a Ortega llamar a diálogo

Los miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y el presidente Daniel Ortega, concluyeron un primer encuentro del diálogo en el cual abordaron temas de institucionalidad, socioeconómicos, de derechos humanos y libertades públicas; y se dejó planteada la posibilidad de abrir un gran diálogo nacional, informó una fuente oficial.

El presidente de la Conferencia Episcopal nicaragüense, monseñor Sócrates René Sándigo, dijo la noche del miércoles a los periodistas después de cuatro horas de conversación con Ortega, que el encuentro se dio en un ambiente de "respeto y altura"; y que la esperanza es que a partir de ello se abran las puertas a un diálogo nacional con todos los sectores del país.

"Estamos satisfechos del encuentro, este es el primer paso para ir mejorando aspectos y errores que se han cometido, hubo apertura del Ejecutivo a nuestros planteamientos", dijo Sándigo, al salir de la primera reunión formal que se realizó después de siete años desde que la jerarquía católica solicitó diálogo a Ortega.

"Planteamos que se haga un gran diálogo nacional, no decimos la fórmula porque no somos técnicos, pero que haya una apertura para ir dialogando con diversos sectores sociales de manera que se escuchen sus inquietudes y que haya un diálogo conjunto, y (lo que vimos es que) hay apertura", añadió el líder religioso.

En el encuentro que se celebró en la Nunciatura Apostólica al sur de Managua, participaron Ortega, la primera dama nicaragüense Rosario Murillo y la hija de ambos Camila Ortega. Los tres abandonaron la Nunciatura sin brindar declaraciones a los medios.

Por parte de la Iglesia estuvieron la mayoría de los obispos, entre ellos los cardenales Leopoldo Brenes y el cardenal emérito Miguel Obando, quien fue invitado por Ortega a participar.

Sándigo dijo que plantearon a Ortega problemas relacionados con la institucionalidad, el respeto al Estado de Derecho, a las libertades públicas, derechos humanos, la privacidad de las familias y la necesidad de restituir la credibilidad en el sistema electoral.

"Pedimos que se apunte a unas elecciones en 2016 con la mayor transparencia posible para que el pueblo nicaragüense deje de vivir en esa inquietud de que si las elecciones son o no transparentes y honestas", dijo Sándigo, quien indicó que ambas partes mostraron anuencia a seguirse reuniendo para conocer los avances en lo planteado. Según Sándigo, el mandatario optó más por escuchar que hablar.

Ortega ofreció dialogar con los obispos nicaragüenses a fines del año pasado en la sede de la Nunciatura Apostólica en Managua durante un almuerzo con motivo de la visita al país del enviado del papa Francisco, el cardenal dominicano Nicolás de Jesús López Rodríguez.

En noviembre de 2013 la Conferencia Episcopal criticó las reformas constitucionales que permiten la reelección indefinida de Ortega y expresó que se favorecía una perpetuación de un poder absoluto.

Esas críticas tienen antecedente en las elecciones municipales de 2008, cuando los obispos católicos coincidieron con la oposición y sectores de la sociedad civil en denunciar un fraude electoral para favorecer con alcaldías al gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Ortega recibió el 3 de marzo en el aeropuerto de Managua al cardenal Brenes después que éste fuera investido por el papa Francisco en Roma. El gesto fue considerado, por sandinistas, opositores y organismos de la sociedad civil como un paso del gobernante en la búsqueda de un acercamiento a la Iglesia Católica.

El nuncio apostólico de origen nigeriano Fortunatus Nwachukwu, había dicho antes del encuentro que el "que haya un acercamiento entre el presidente Ortega y los obispos es ya un éxito en sí mismo porque cuando no se dialoga es ya un fracaso".

Los líderes católicos habían preferido mantener en silencio los temas que abordarían con el gobernante para no "meter ruido" en el ambiente.

La clase política nicaragüense mantenía opiniones divididas sobre el diálogo. El parlamentario oficialista Wálmaro Gutiérrez dijo confiar en que el diálogo "sea para el bien de los nicaragüenses".

Pero la teóloga Michelle Najlis dijo a The Associated Press que "para mí es una trampa porque el gobierno que viola las leyes y que no respeta las libertades públicas, busca legitimarse con este encuentro con los obispos".

Por su parte, el diputado opositor Alberto Lacayo se mostró escéptico pero sostuvo, sin embargo, que "la esperanza es lo último que se pierde".