Ejército de Malí es obligado a retirarse de Kidal

Soldados malienses se retiraron el miércoles del poblado norteño de Kidal tras intensos enfrentamientos con separatistas de la etnia tuareg, un fuerte revés para el Ejército menos de un año después de su impopular retorno al bastión insurgente.

Los choques comenzaron de nuevo en el pueblo el miércoles en la madrugada, según vecinos que permanecieron en sus hogares mientras los tiroteos se intensificaban cerca de la oficina del gobernador. A un fin de semana de violencia le siguieron un par de días sin luchas intensas.

El capitán Remi, portavoz de las fuerzas francesas, que no proporcionó su apellido de acuerdo con la política militar francesa, dijo que fue posible ver al Ejército maliense que salía del poblado más adelante en el día.

Durante el fin de semana los insurgentes allanaron edificios gubernamentales, mataron a ocho civiles y tomaron más de 30 rehenes que fueron liberados posteriormente.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo el miércoles que está "profundamente preocupado por el rápido deterioro de la situación en Kidal", según un comunicado de su vocero.

Tras ser expulsadas de Kidal a principios de 2012, a las fuerzas armadas de Malí se les permitió volver en julio pasado justo antes de las elecciones presidenciales en el país.

Los tuareg, un pueblo tradicionalmente nómada que se desplaza por el Sahara, se han alzado en armas contra el gobierno central de Malí en varias ocasiones desde que el país se independizó de Francia en 1960. Su búsqueda de autonomía ha tenido repercusiones más allá de la tierra a la que llaman Azawad.

Fue la débil respuesta del gobierno maliense a la rebelión de los tuareg en 2012 que impulsó a algunos soldados a lanzar un golpe de Estado en la capital. Los soldados habían muerto en gran número en su intento por evitar que poblados del norte cayeran en manos de los rebeldes.

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La periodista de la AP Krista Larson en Dakar, Senegal, contribuyó con este despacho.