Inmigración se disculpa con cubanoestadounidense

Las autoridades de inmigración se disculparon el miércoles por rechazar la solicitud de naturalización de un cubano luego de que el hombre descubrió tardíamente que no era ciudadano norteamericano y ofrecieron completar rápidamente el trámite.

El vocero de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), Chris Bentley, dijo que la agencia debió haber aceptado la solicitud de Mario Hernández, de 58 años, quien cumplió su servicio militar durante la guerra de Vietnam. Los veteranos que cumplieron el servicio durante períodos de conflicto no necesitan llenar otros requisitos para la naturalización.

"USCIS cometió un error en el procesamiento de la solicitud de ciudadanía del señor Hernández y ofrece disculpas por cualquier inconveniente que esto haya ocasionado a él y su familia", dijo Bentley en un comunicado. "Esta mañana, tras una revisión exhaustiva del caso con el señor Hernández, pudimos aprobar su solicitud de naturalización".

Dijo que Hernández podría prestar el juramento de ciudadanía en la siguiente ceremonia de naturalización en Tallahassee, Florida, donde reside, pero tras una protesta de su abogada, las autoridades aceptaron naturalizarlo en ese momento.

"USCIS ofreció una sentida disculpa que nosotros aceptamos", dijo la abogada de Hernández, Elizabeth Ricci, tras la reunión con funcionarios en Tallahassee el miércoles.

Hernández trabajó durante años en la Oficina Penitenciaria del Departamento de Justicia utilizando un número del seguro social que recibió al llegar al país cuando era niño. Creía que era ciudadano y votó varias veces.

El año pasado, cuando solicitó un pasaporte para ir de viaje con su esposa, descubrió que las autoridades no lo consideraban ciudadano ni residente. Bruscamente, su estatus inmigratorio quedó en el limbo y él fue objeto de una investigación federal.

Ricci dijo la semana pasada que apenas cuando reveló el caso a la prensa empezó a recibir una respuesta positiva de USCIS. Antes de eso, dijo, las autoridades se habían enfocado en el hecho de que Hernández votaba, indicio de que tal vez lo acusarían de fraude electoral.

Desde la revolución cubana, los que emigran de la isla comunista generalmente obtienen la residencia mediante un trámite acelerado. Hernández llegó en 1965 con su madre y dijo que dio por sentado que ella había efectuado los trámites de inmigración.

Ricci dijo que estaba complacida por la normalización de la situación de Hernández, pero temía por los inmigrantes que no podían pagar un abogado.