Campeones: La hora de Cristiano

Cristiano Ronaldo no lo tuvo fácil en Madrid. Las eternas comparaciones con Lionel Messi. Las aireadas rencillas en el vestuario. La exigencia de títulos europeos.

Pero todos aquellos problemas parecen muy lejos. El portugués disputará el sábado la final de la Liga de Campeones convertido en la estrella indiscutible del Madrid. Las molestias físicas han complicado la recta final de su temporada, pero Cristiano dice estar a punto para el partido contra el Atlético de Madrid.

"Ha sido mala suerte que los problemas hayan sido a final de temporada. Nadie quiere perderse una final tan esperada que buscamos desde hace años", dijo el martes Cristiano, quien se perdió la final de la Copa del Rey en abril por lesión. "Estoy mucho mejor. Al 100% no, pero el sábado estaré a mi mejor nivel".

Las lágrimas de Cristiano en la gala que le coronó Balón de Oro de la temporada pasada fueron lo más parecido a una catarsis para el artillero portugués. El premio individual puso fin a cuatro galardones consecutivos de Messi y alivió a un Cristiano infatigable en su afán de ser el mejor.

Cristiano llegó a Madrid de la mano de Florentino Pérez en 2009. El traspaso desde el Manchester United superó los 100 millones de dólares y fue el más caro de la historia del fútbol hasta que Gareth Bale le arrebató el honor este año.

El portugués no tardó en destaparse como un goleador obsesivo. En cinco temporadas suma la friolera de 251 goles en competiciones oficiales, 50 en esta campaña, que le han convertido en uno de los goleadores históricos del club.

Pero no siempre lo tuvo fácil.

Su carácter extremadamente competitivo y los éxitos del archirrival Barcelona le costaron muchas críticas. El estadio Santiago Bernabéu llegó a pitarle en alguna ocasión. Se dijo que los españoles del Madrid no soportaban al portugués.

Cristiano siguió marcando goles. Lo hizo con Manuel Pellegrini, con José Mourinho y ahora con Carlo Ancelotti, con quien parece haber encontrado el equilibrio en la cancha. Hace ya tiempo que el Bernabéu tiene al portugués como su gran ídolo y Cristiano ha respondido al cariño de la afición con más compromiso.

"Cristiano es muy importante por los goles que da y porque solo su presencia impone mucho a nosotros y al rival", dijo el capitán Iker Casillas reconociendo la fuerza de su compañero.

Feliz en Madrid, con galones de capitán en el vestuario y en paz con el clan español, Cristiano ha olvidado polémicas como las que le llevaron a asegurar que estaba "triste" en el club. Los 16 goles anotados en la presente Liga de Campeones son el récord histórico de la competición en una sola temporada. La final de Lisboa es el premio que andaba buscando desde que aterrizó en la capital española.

"Estoy muy contento por jugar mi primera final de la Liga de Campeones con el Real Madrid", explicó. "La décima Copa de Europa es el trofeo que todo madridista quiere".

"He fichado por este club para ganar títulos así", añadió.

Cristiano ganó la Liga de Campeones con el Manchester United en 2008. En la final contra el Chelsea falló su lanzamiento en la definición por penales. En 2009, antes de fichar por el Madrid, volvió a jugar la final con los "Diablos Rojos", que cayeron por 2-0 ante el emergente Barsa de Pep Guardiola.

"Recuerdo que perder una final no gusta a nadie, pero aguas pasadas ya se fueron", recordó Cristiano sobre aquella derrota. "Estoy positivo, pienso positivo, el sábado será un partido distinto, un club distinto también, y estoy muy confiado de que vamos a ganar".