Ferry hundido: Sudcoreanos cuestionan el progreso

A Park Si-chan le costó conciliar el sueño la noche previa al viaje más emocionante de su corta vida, una visita de cuatro días con sus compañeros de secundaria a una exuberante isla volcánica conocida aquí como "la Hawai de Corea".

"¿De qué me olvido?", preguntaba constantemente, relata su padre, Joseph Park.

El hombre le dio un consejo a su hijo: ten presente dónde están los salvavidas, "por las dudas". Y si pasa algo, "haz lo que diga la gente a cargo".

Eso es exactamente lo que hicieron los chicos de esa clase y otros pasajeros, y muchos murieron cuando el ferry Sewol volcó y se hundió en cuestión de horas el 16 de abril. La mayoría de las 304 personas muertas o desaparecidas eran adolescentes que quedaron atrapados en las cabinas adonde fueron enviados por la tripulación.

La tragedia hizo que los coreanos se cuestionasen los mismos cimientos de su sociedad. La propia presidenta Park Geun-hye reconoció en un discurso televisado que muchos estudiantes que murieron pudieron haber sido salvados si hubiera habido una mejor respuesta de la tripulación.

"Nos estamos dando cuenta de que aspectos básicos de nuestra sociedad --la justicia, la ética, nuestro sistema moral de bienestar social-- no son tan sólidos como pensamos", expresó Changsu Han, un psiquiatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Corea, que atendió a más de 70 estudiantes que sobrevivieron a la tragedia.

Las víctimas "obedecieron a las autoridades, hicieron lo que les dijeron", manifestó. "Se pusieron sus chalecos salvavidas y esperaron que los rescatasen".

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De las 476 personas a abordaron el Sewol cuando partió del puerto de Incheon hacia la isla de Jeju el 15 de abril, 325 eran estudiantes de la escuela secundaria Danwon de Ansan, a una hora de auto al sur de Seúl.

El ferry podía transportar casi 1.000 personas, cientos de vehículos y decenas de contenedores de carga. Sin embargo, la empresa que cargó el barco dijo que llevaba más de 3.600 toneladas, tres veces el peso máximo recomendado, según un informe de los reguladores.

El barco partió a las nueve de la noche. Una hora más tarde, los chicos observaban unos espectaculares fuegos artificiales.

Ko Kyoung-jin, un camionero que tomaba el Sewol tres veces a la semana para llevar paquetes a una oficina de correo, escuchó la ruidosa música pop de los estudiantes encima de su cabina.

Lim Hee-min le envió un mensaje de texto a su hijo: "¿Cuándo te vas a ir a dormir?".

"Bastante tarde", le respondió Hyun-jin.

"Está bien. Buenas noches", le dijo el padre. "Te extraño, muchacho".

A la mañana siguiente soplaban fuertes vientos. Hyun-jin se tomó él mismo fotos con una capucha gris. Cuando le envió la última foto a su padre, a las 08:52 de la mañana, Jeju estaba a solo tres horas de viaje.

En el puente de mando, un oficial le dijo al timonel que hiciese un giro de cinco grados. La información disponible indica que el giro fue de 45 grados, por razones desconocidas.

Ko, el camionero, cuenta que escuchó el ruido de varios contenedores que se apilaban uno sobre el otro. Los estudiantes gritaron de pavor. En la cocina de la cafetería, cacerolas, cubiertos y sillas volaron por todos lados.

"No te preocupes, no hay forma de que esto se hunda", le dijo otro camionero a Ko en la cubierta.

El barco estaba inclinado hacia la izquierda y costaba caminar. El estudiante Park Su-Hyyun empezó a filmar todo con su teléfono célular desde su litera, mientras otros chicos se reían y hacían bromas.

"Parece el Titanic", dijo uno entre risas. De todos modos, los jóvenes se pusieron los chalecos salvavidas.

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"Por favor informen a la guardia costera que nuestro barco está en peligro. Está inclinado", dijo un tripulante en un mensaje radial a las 08:55.

Por los altoparlantes se le decía a los pasajeros que permaneciesen en sus camarotes, de los cuales era cada vez más difícil escapar.

Hyun-jin le envió a su padre una imagen borrosa de estudiantes con chalecos salvavidas desparramados por el piso. Preocupado, Lim Hee-min lo llamó por teléfono.

"Papi, creo que el ferry se hunde", le dijo su hijo.

Acto seguido la llamada se cortó.

Tres helicópteros recogieron gente del lado derecho del barco y se inflaron balsas Zodiac que fueron arrojadas al agua.

Algunos tripulantes trataron de salvar pasajeros, incluida una mujer que le dio a otra persona su chaleco salvavidas y murió. Pero el capitán fue de los primeros que escapó. Hay videos que lo muestran deslizándose por una cuerda hacia una lancha de la guardia costera.

El capitán Lee Joon-seok dijo posteriormente que no quiso emitir una orden de evacuación porque las aguas estaban heladas y había corrientes muy fuertes. Indicó que ordenó la evacuación después de media hora, pero los sobrevivientes aseguran que nunca oyeron esa orden.

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En Ansan, la escuela distribuyó un mensaje de texto a los padres a las 11:06 diciendo que todos los estudiantes habían sobrevivido y estaban siendo llevados al gimnasio de una escuela en Jindo, una ciudad a cinco horas de Ansan.

Pero cuando Joseph Park llegó allí, todo el mundo estaba llorando. Una pizarra tenía la lista de personas que habían sobrevivido. El nombre de Park Si-chan no estaba allí.

No hubo rescates milagrosos. Solo una espera aterradora de malas noticias.

El 19 de abril, Park Jong-dae publicó en las redes sociales una carta a su hijo Park Su-hyun: "Te pido perdón de rodillas por haberte traído al mundo en esta país estúpido".

Tres días después fue recuperado el cadáver de Su-hyun.

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Los rescatistas recuperaron 284 cadáveres y buscan otros 20. Entre las víctimas figuran 250 de los 325 estudiantes.

Los investigadores todavía no determinaron qué pasó exactamente, pero dicen que la tripulación actuó con negligencia. Encausaron a 15 tripulantes que sobrevivieron y la policía detuvo al jefe de la empresa naviera. El gobierno promete nuevas regulaciones y mejor supervisión.

La tragedia conmocionó a esta pujante nación, que tiene la cuarta economía más grande de Asia.

"En el fondo, la mayoría de los coreanos saben que se exageran sus logros económicos", expresó tom Coyner, editor del Korean Economic Reader de Seúl. "Pero pocos esperaban que una tragedia de esta magnitud se lo refregase en la cara de este modo".

En una cafetería cercana a la escuela de Danwon, Park Su-hyun y otros parroquianos se lamentan y dicen que los chicos pudieron ser salvados.

"La tripulación les ordenó que permaneciesen en el ferry, les dijo que era más seguro", afirma Park. "Eso es lo que no puedo entender. Nuestros chicos no murieron en un accidente. Que quede claro. Fueron asesinados".

"En la cultura coreana es importante oír a los adultos. Mi hijo lo hizo. Era obediente", expresó Park. "Si pudiese volver a hablar con él, le diría: Escucha a los adultos, pero también piensa por ti mismo y toma tus propias decisiones en la vida".

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La reportera de AP Minjeong Hong colaboró en este despacho.