Campeones: La "décima" obsesiona al Real Madrid

La moda de las camisetas conmemorativas que lucen los equipos cuando ganan un título es algo ya habitual en el fútbol para alegría de las firmas deportivas por su indudable impacto comercial. Pero es inusual ver estas camisetas antes de una victoria.

El Real Madrid se adelantó a la lógica deportiva después de acceder a la final de Lisboa, que disputa el sábado contra el Atlético de Madrid. El mensaje estaba escrito en grandes letras azules sobre fondo blanco: "A por la Décima".

El gesto resume un estado de ánimo casi obsesivo en el madridismo. Nada ha condicionado más al club español que la aspiración de lograr la décima Liga de Campeones de su historia. Un número tan redondo como por ahora inalcanzable para cualquiera de sus rivales europeos.

"Hay que luchar hasta morir como hace Rafa (Nadal) para ganar la 'décima''', dijo recientemente el presidente Florentino Pérez poniendo como ejemplo al tenista español. "Hasta la última gota de nuestra sangre para ganarla".

Cuando el Madrid alzó la novena Copa de Europa en 2002, nadie pensó que el siguiente título se resistiría tanto. Pero las temporadas se sucedieron sin ni siquiera darse una oportunidad. Primero, encadenó ocho años consecutivos cayendo en octavos de final. Después, llegó José Mourinho.

Pérez había iniciado su segunda etapa como presidente en 2009. El desembarco vino acompañado de dos fichajes sonados: Cristiano Ronaldo y Kaká. El presidente blanco tenía claro que el objetivo era la Copa de Europa. El experimento con el chileno Manuel Pellegrini en el banquillo no funcionó.

Entonces decidió confiar al técnico portugués el mayor reto del Madrid. Mourinho acababa de destronar al Barcelona con el Inter de Milán un año antes. Pero el Madrid, que superó la barrera de los cuartos, cayó en tres semifinales consecutivas ante Barsa, Bayern Munich y Borussia Dortmund.

Esta temporada, de la mano de Carlo Ancelotti, el Madrid ha vuelto a la final. Los jugadores tratan de abstraerse de la ilusión que Lisboa ha generado, pero Ancelotti admitió que la obsesión europea se respira en el aire de la capital española.

La plantilla es prácticamente la misma que Pérez empezó a construir en 2009, exceptuando incorporaciones recientes como la de Gareth Bale. Del anterior título hace 12 años, sólo Iker Casillas permanece en activo. Zinedine Zidane, autor de la inolvidable bolea que dio la victoria al Madrid en aquella final de Glasgow contra el Bayern Leverkusen, es el ayudante de Ancelotti.

"El Real Madrid merece la Liga de Campeones", dijo Cristiano el martes. "El trabajo que estamos haciendo desde los últimos años, a un paso siempre de la final... Pues lo logramos y estamos muy contentos".

"Lo que más queremos es la ilusión de ganar la Copa", añadió.

Ancelotti prefiere no hablar de obsesión, sino de "motivación grande" para entrar en la historia del club. El Madrid, nombrado por la FIFA mejor club del siglo XX, es el rey de Europa, pero hace mucho tiempo que no domina la competición como antaño. Ganó seis títulos, cinco de ellos consecutivos, entre 1955 y 1966. Tuvieron que pasar 32 años para lograr el séptimo trofeo en 1998, que supuso todo un alivio.

El llamado Madrid "galáctico" que presidió Pérez en su primera etapa encadenó dos victorias más casi seguidas en 2000 y 2002. Cuando el equipo parecía predestinado a seguir haciendo historia, aparecieron nuevas dinastías. El Milan de Ancelotti primero, el Manchester United, su archirrival Barcelona y el Bayern Munich.

El Madrid sigue comandando el palmarés histórico de la competición con nueve trofeos, seguido por el Milan con siete y Bayern Munich y Liverpool con cinco. El conjunto blanco siente que es la hora de volver a reinar en Europa.

"Me acuerdo cuando ganamos la novena, que al día siguiente ya nos estaban pidiendo la décima", recordó el capitán Casillas. "No es obsesión. El madridismo sabe que es su competición principal y que siempre llegar una final así pues gusta mucho a la gente, hacía mucho que no se llegaba y estoy convencido que hay muchos niños que no lo han vivido".

"Vamos a intentar conseguirla, pero no con obsesión sino con ilusión, con trabajo y con ganas", agregó.