Derecha mexicana renueva líder con voto de base

El Partido de Acción Nacional (PAN), que representa a la derecha mexicana, eligió hoy a su líder en un proceso electoral que por primera vez estuvo abierto a todos sus militantes y con el que espera fortalecerse tras la tremenda derrota de 2012, cuando pasó de partido en el gobierno al tercer grupo en el Congreso.

Con 94% de los votos escrutados, Gustavo Madero, que fue presidente del partido desde 2010 hasta que comenzó la campaña interna, fue reelegido en el cargo con 56,76%.

Su contrincante, Ernesto Cordero, que formó parte del gabinete del entonces presidente Felipe Calderón, consiguió el 43,24% de los sufragios.

El presidente Francisco Gárate, presidente de la comisión que organizó las elecciones internas, fue el encargado de dar a conocer estos datos a la prensa.

En el año 2000 el PAN acabó con siete décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y se mantuvo en la presidencia dos mandatos (Vicente Fox, 2000-2006 y Felipe Calderón, 2006-2012). Ahora confía en iniciar una nueva etapa que evite repetir la derrota en las presidenciales de 2012.

"Este proceso va a permitir recomponer y vigorizar al PAN", dijo Gárate a The Associated Press.

"El reto de Acción Nacional es ser el mejor partido, ganar la mayoría en el Congreso en 2015 (.) y la presidencia en 2018", dijo Madero tras anunciarse su victoria.

Pero la dura campaña electoral entre los dos contendientes y las denuncias cruzadas de irregularidades han marcado unas divisiones internas que, según algunos analistas, tardarán en cicatrizar porque "han demostrado la descomposición del partido", aunque el ejercicio de este tipo de votaciones es "algo sano para cualquier democracia", explicó a la AP Luis Miguel Pérez Juárez, doctor en Democracia y Transición e investigador la universidad Tecnológico de Monterrey.

No obstante, pese a la tensión entre los candidatos, Cordero optó por enviar un mensaje de unidad, dada la amplia ventaja de Madero, y en una declaración pública aseguró que no impugnaría los resultados.

"No entraremos en una batalla legal porque lo que necesita nuestro partido es una batalla ética", aseguró.

Madero apostaba por la conciliación con el gobierno de Enrique Peña Nieto, del PRI, en un momento marcado por las importantes reformas estructurales iniciadas por el poder ejecutivo y que están pendientes de la aprobación de leyes secundarias para poder implementarse. Cordero proponía una postura más crítica con el PRI.

Sin embargo, Gárate adelantaba que ambos negociarían con el gobierno de Peña Nieto porque "México no es el mismo que hace décadas y no se puede hacer política con partidos que se aíslan".

Pérez Juárez coincidía en que ninguno pondrá en peligro las reformas pendientes porque aunque ambos se han echado en cara simpatizar con el PRI, los dos han demostrado ser "entreguistas".

"Lo que ha ralentizado el apoyo del PAN a las reformas propuestas por el PRI ha sido no saber quién gobernaba el partido", añadió.

El académico añadió que la victoria de Madero muestra un distanciamiento del PAN con el ex presidente Felipe Calderón.