Colombia: Analistas explican cambios en mandos

El cambio en los mandos militares y de policía de Colombia anunciado el lunes por el presidente Juan Manuel Santos se debió a una serie de factores, entre ellos la opinión pública desfavorable con respecto a la posible reelección del mandatario, dijeron analistas.

Un sondeo publicado a inicios de mes por la revista Semana de la encuestadora Ipsos Napoleón Franco indicó que 60% de los entrevistados está en desacuerdo con la reelección de Santos, frente a 34% que se mostró a favor, y 6% dijo no saber o no respondió a la muestra que consultó a 1.021 personas en 13 localidades del país del 26 al 28 de julio. Tuvo un margen de error de tres puntos porcentuales.

El mismo sondeo de la empresa Ipsos Napoleón Franco indicó que la aprobación al proceso de paz que adelanta Santos con los rebeldes de las FARC pasó de 63% en abril a 59% en julio.

Algunos analistas consultados por The Associated Press atribuyeron el cambio a las quejas por la inseguridad en el país, mientras que otros dijeron que el objetivo de la decisión podría ser abrir paso a nuevas generaciones más jóvenes y mejor preparadas para actuar en caso de que se firme la paz con el grupo guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), si bien descartaron que la visita del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, a Bogotá el lunes hubiera influido en la decisión de Santos.

Ariel Ávila, coordinador de la organización no gubernamental Fundación Paz y Reconciliación y autor de varios libros sobre el conflicto armado en Colombia, dijo que la decisión de Santos se debió a una serie de factores, desde las críticas a la seguridad pública hasta las disputas internas en la fuerza pública, y que probablemente también intentó renovar la imagen de su gobierno, que comenzó hace tres años.

La fundación tiene su sede en Bogotá y se dedica al análisis del conflicto armado interno.

Ávila agregó que en las fuerzas militares y de policía "había mucha gente pidiendo cupos", porque mandos anteriores estuvieron mucho tiempo en los cargos, lo cual generó un tapón en los ascensos.

Fernando Londoño, ex ministro del Interior de 2002 a 2003, concuerda. Dijo que el cambio de la cúpula militar tenía varias explicaciones, entre ellas que "la gente se queja de la inseguridad y que los bandidos nos comieron. Entonces Santos, que es un jugador de póker, dice: 'yo voy a sacar mi carta para decir que la culpa la tenía la cúpula, tengo un respiro y entonces me quito el sambenito de encima''', declaró.

Algunos analistas descartaron que la decisión de Santos guardara relación con el proceso de paz.

Los cambios "no tiene nada que ver (con el proceso de paz), que tiene una dinámica totalmente independiente", dijo Alfredo Rangel, de la Fundación Seguridad y Democracia, también dedicada al análisis del conflicto en Colombia. Rangel resaltó que era un desacierto considerar que se podía hablar de la nueva cúpula como una para la paz versus la anterior dedicada a la guerra, y dijo que no pensaba que el gobierno se estuviera preparando para una eventual ruptura de las negociaciones.

El comentarista político Carlos Gaviria, ex magistrado de la Corte Constitucional, dijo que la idea de que la nueva cúpula está 50% y 50% dispuesta a la paz o a la guerra "no sé si se pueda reducir a una fórmula matemática de esa simpleza, (pero) es una hipótesis que no es descabellada".

Por su parte, el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón dijo que "la cúpula que llega es de gente experimentada, curtida, con logros en el terreno, con participación en muchos de los grandes resultados (contra los grupos armados ilegales). Lo que va a continuar ocurriendo es el accionar contra esas organizaciones" ilegales, aseguró en declaraciones divulgadas por su oficina en un correo electrónico.

El nuevo comandante de las fuerzas militares, el general del ejército Leonardo Barrero, se desempeñaba como jefe de un comando que actuaba en la zona del suroeste del país donde hacía presencia Pablo Catatumbo, uno de los jefes de las FARC y negociador en la mesa de diálogos de paz con el gobierno, y en la que también fue abatido en noviembre de 2011 el entonces máximo jefe de las FARC, Alfonso Cano.

Catatumbo calificó como un grupo de "troperos" a los nuevos integrantes de la cúpula militar colombiana, cuya instrucción es mantener la ofensiva contra grupos armados ilegales.

Para Catatumbo, cuyo verdadero nombre es Jorge Torres Victoria, "los hombres nombrados en la cúpula militar se caracterizan por ser troperos (o combatientes). Parece que son gente que ha estado al frente de divisiones operativas" de las fuerzas militares.

El comandante rebelde, uno de los máximos jefes de las FARC, declaró en una entrevista con la radio colombiana La FM desde La Habana, sede de las negociaciones de paz, que era "demasiada vanidad" considerar que los insurgentes tuvieron alguna influencia en el presidente Juan Manuel Santos para designar nuevos jefes de la fuerza pública, como señalaron algunas versiones en los medios locales.

El tema del conflicto armado interno y las negociaciones de paz con la guerrilla han sido uno de los elementos clave en al menos las tres últimas campañas a la presidencia, y fue una de las banderas del triunfo en 2010 de Santos, quien como ministro de Defensa de 2006 a 2009 fue visto como un duro contrincante de los rebeldes.

Santos ha dicho que sólo hasta noviembre próximo dirá oficialmente si buscará o no un segundo mandato en los comicios de mayo del 2014.