Piden en Vietnam fin de protestas anti-chinas

El primer ministro de Vietnam ordenó que se ponga fin a todas las "protestas ilegales" en el país que ha sido durante una semana escenario de manifestaciones violentas contra una plataforma petrolera china en aguas disputadas en el mar de China Meridional.

El pasado fin de semana, el régimen autoritario, en una decisión extraordinaria, autorizó manifestaciones callejeras anti-chinas de gran escala para exhibir su inconformidad hacia Beijing por la instalación de la plataforma el 1 de mayo en aguas estratégicas que reclaman ambos países.

En un mensaje de texto dirigido el sábado a millones de personas, el primer ministro Nguyen Tan Dung dijo que el Ministerio de Seguridad Pública y los gobiernos provinciales recibieron la orden de "efectuar medidas concertadas y decididas para no permitir las protestas ilegales que perturban la seguridad y el orden social".

Todas las protestas son técnicamente ilegales en Vietnam.

El mensaje al parecer representa un cambio en la política del gobierno sobre las protestas anti-chinas. El jueves, Dung envió un mensaje de texto en el que exhortaba a incrementar el patriotismo.

Grupos nacionalistas y disidentes, que además exigen reformas democráticas básicas que desafían al Partido Comunista de Vietnam, convocaron grandes movilizaciones para el domingo afuera de la embajada china en Hanoi así como en Ciudad Ho Chi Minh, en el sur de Vietnam.

El ánimo de la ciudadanía en Vietnam es anti-Beijing y la disolución de las protestas podría reforzar las acusaciones de la disidencia de que el gobierno se arrodilla ante China.

En el pasado, las autoridades han permitido la realización de pequeñas protestas anti-chinas por un periodo limitado y acosan a los periodistas que cubren las movilizaciones.

La agitación pública de la última semana es la más seria que haya tenido lugar en años en Vietnam.

Decenas de fábricas cercanas a Ciudad Ho Chi Minh fueron destrozadas por los obreros después de las protestas pacíficas anti-chinas.

En el centro de Vietnam, una turba de 1.000 personas irrumpió en un complejo acerero, donde mató a un trabajador chino e hirió a cientos más.

Centenares de personas de China y Taiwán han huido por mar y aire del país.