Perú: Se entrega gobernador buscado por homicidio

El gobernador de una rica provincia minera acusado por la fiscalía de ser "jefe de una organización criminal" que presuntamente ordenó el asesinato con sicarios de su principal rival político, se entregó el viernes a la justicia en la capital, aunque protestando su inocencia.

"Soy inocente.. confío en Dios que se hará justicia", dijo a periodistas el gobernador de la provincia de Ancash, César Álvarez, tras descender de un taxi frente al Tercer Juzgado Penal Nacional contra el crimen organizado y de inmediato ser tomado del cuello por policías vestidos de civil que lo llevaron a la jefatura central de investigación criminal.

El jueves, el juez contra el crimen organizado Marco Tejada ordenó detener a Álvarez y 30 personas --entre ellos un alcalde, policías, periodistas y delincuentes comunes-- por el asesinato del exconcejal Ezequiel Nolasco, ocurrido en marzo.

La orden de detención judicial a la que la AP tuvo acceso indica que además Álvarez "aprovecha su condición de gobernador para utilizar los recursos del Estado en operaciones ilícitas como licitaciones de obras que ascendieron a inmensas cantidades de dinero y la autoría mediata en el homicidio de Ezequiel Nolasco".

El mediodía del viernes Álvarez dijo en comunicación telefónica con la televisora privada N, "no tengo nada que ver en el atentado al señor Nolasco... Me someteré a toda investigación, confío en la Fiscalía y en el Poder Judicial". Su casa en Ancash previamente había sido intervenida por la policía que se llevó varias computadoras.

Según la ley procedimental criminal, Álvarez estará 15 días detenido en una oficina policial de investigación y luego el fiscal Manuel Castro determinará si el gobernador es procesado en libertad o bajo detención en una cárcel.

Tras sobrevivir a un atentado en su domicilio en 2010 donde murió su hijastro, Nolasco fue asesinado el 14 de marzo y su muerte provocó conmoción porque el exconcejal constantemente denunció en la prensa que Ancash estaba controlada por una mafia que saqueaba el dinero público, mataba a sus rivales y usaba a su antojo a policías y a periodistas comprados.