Ucrania: Metalúrgicos ayudan patrullas policiales

Los trabajadores metalúrgicos del principal magnate de Ucrania se unieron a las patrullas de la policía en algunas de las ciudades disputadas en el este de Ucrania y la empresa dijo el jueves que sus funcionarios habían llegado a un acuerdo con la policía y los separatistas pro rusos en una de las urbes para que desocupen los edificios del gobierno.

No estaba clara la importancia del acontecimiento. Las fotografías colocadas por la policía no revelaron si los metalúrgicos estaban armados, ni aclararon si tenían la intención de enfrentarse a los separatistas armados que han declarado la independencia de partes del este de Ucrania.

Pero la policía dijo que las patrullas de Mariupol y Makeivka habían ayudado a resolver o impedir delitos como asaltos. Mariupol, una ciudad de unos 495.000 habitantes en la región Donetsk, fue escenario de violencia la semana pasada entre la policía y los manifestantes, y por lo menos siete personas murieron.

Los metalúrgicos pertenecen a las plantas de la empresa Metinvest, parte del imperio de Rinat Ajmetov, a quien se señala de ser el hombre más rico de Ucrania. Ajmetov emitió el miércoles una declaración para que Donetsk siga siendo parte de Ucrania, alegando que la independencia o la anexión a Rusia será una catástrofe económica.

Esa advertencia hizo poco para aplacar el fervor separatista en la región de Donetsk, donde los insurgentes de la llamada República Popular de Donetsk anunciaron el jueves la creación de un Parlamento.

Después de un referendo del fin de semana calificado de ilegítimo tanto por el gobierno central de Ucrania como por Occidente, los separatistas en Donetsk y la vecina región de Lugansk se declararon independientes.

Sin embargo, el líder de la República Popular de Donetsk en Mariupol participó en un acuerdo con los directores de la planta metalúrgica y la policía local para mejorar la seguridad en la ciudad y desocupar los edificios tomados por los separatistas, según la declaración de Metinvest. Eso podría indicar que Ajmetov, a través de sus empresas, podría tener un papel influyente en la crisis.

Previamente, el presidente ruso Vladimir Putin anunció que Ucrania debe pagar por adelantado los suministros de gas ruso a partir del próximo mes, con lo que aumentó la presión sobre su vecino al tiempo que Moscú expresó su consternación por lo que dice es la reticencia de Kiev para implementar un plan internacional de paz.

Putin dijo en una carta a líderes europeos que la deuda de Ucrania por el suministro de gas ruso alcanzó 3.500 millones de dólares, y debido a su negativa a pagar Moscú tendrá que cambiar a un esquema de entregas pagadas por anticipado a partir del 1ro de junio.

El presidente ruso advirtió por primera vez sobre la medida en abril en una carta a los líderes europeos, cuyas naciones son clientes de Gazprom, el gigante ruso de gas natural bajo control estatal. Ucrania es una de las principales rutas de suministro de gas ruso a Europa, y las disputas de precios han provocado interrupciones en el pasado.

Putin dijo que las conversaciones sobre gas que involucran a Rusia, Ucrania y la Unión Europea no han conseguido llegar a un acuerdo, y destacó la negativa de Ucrania a pagar a pesar de que recibió un rescate por 3.200 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional.

Ucrania dice que pagaría si Moscú restaura los descuentos en los precios que canceló tras el derrocamiento del presidente prorruso Viktor Yanukovich en febrero, después de meses de protestas.

Rusia denunció la expulsión de Yanukovich como un golpe de estado y rápidamente envió sus tropas para asumir el control de la península ucraniana de Crimea, sobre el Mar Negro, que se anexionó semanas después. En abril, una rebelión estalló en el corazón industrial del este de Ucrania, donde los insurgentes prorrusos se apoderaron de edificios gubernamentales y combaten contra las tropas del gobierno.

Muchos en el este de Ucrania ven al nuevo gobierno en Kiev como nacionalistas empeñados en reprimir a las personas de habla rusa.

Los insurgentes en las regiones de Donetsk y Lugansk declararon la independencia después del referéndum del domingo, que fue rechazado como una farsa por el gobierno de Ucrania y las potencias occidentales. Aquellos en Donetsk incluso pidieron unirse a Rusia, pero el Kremlin ha expresado claramente que no tiene intención de hacerlo en lo que parece una esperanza de negociar un acuerdo a la peor crisis entre Rusia y Occidente en una generación.

Los insurgentes en Donetsk anunciaron el jueves la creación de su propio parlamento y gabinete. Nombraron como ministro de Defensa a Igor Strelkov, el líder del brazo armado de los insurgentes, que según Kiev es un oficial de la inteligencia rusa.

"Una guerra civil está en marcha, y es importante para nosotros crear un bloque de poder para luchar con éxito contra la junta militar de Kiev", dijo Yelena Korovkina, parte del autoproclamado parlamento.

Kiev y Occidente acusan a Rusia de fomentar el malestar, algo que Moscú niega. Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones a Rusia.

Moscú apoyó un plan de paz mediado por Suiza, que aboga por poner fin a las hostilidades y amnistiar a los rebeldes e insta a un diálogo a nivel nacional entre el gobierno y sus adversarios sobre la descentralización y el estatus de la lengua rusa. Ucrania se ha mantenido distante de la iniciativa, pues asegura que no exige ninguna medida de parte de Rusia para frenar la escalada.

La primera sesión de una mesa de negociaciones destinada a reactivar el diálogo se celebró el miércoles en Kiev, pero el gobierno se ha negado a invitar a representantes de los insurgentes en el este, pues argumenta que no dialogará con "terroristas".

El sábado se espera la próxima ronda de conversaciones, pero el gobierno aún no ha hecho ningún compromiso específico.