P. Rico: Sacerdote encara cargos de tráfico sexual

Las autoridades estadounidenses en Puerto Rico arrestaron el martes a un sacerdote católico y exdirector de una escuela católica acusado de diversos cargos, entre los que destaca tráfico sexual de menores, en el primer caso federal de su tipo en la isla.

Israel Berrios, de 58 años, está acusado de abusar sexualmente de un monaguillo desde que tenía 8 años hasta los 17, según el secretario de Justicia de Puerto, Rico César Miranda.

"Todo esto comenzó con la seducción con objetos materiales", dijo Miranda, quien afirma que al niño se le dio dinero, una computadora, una cámara y lo llevaron de viaje en un crucero. Precisó que hoy el joven es un estudiante universitario de 21 años.

El arresto es parte de una investigación extensa sobre las acusaciones de abuso sexual por parte de clérigos en el territorio estadounidense de 3,6 millones de habitantes, de los que más de 70% se identifican como católicos.

La fiscal federal Rosa Emilia Rodríguez dijo que la madre del niño dio su permiso para que fuera en un crucero de cuatro días a las Bahamas en julio de 2008 con Berrios y con una pareja casada que conocían de la iglesia.

"Es la única víctima que hemos entrevistado, pero no descartamos que pudiera haber otros", dijo Angel Meléndez, un agente especial de la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de la Policía de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Puerto Rico.

Berrios también fue director de una escuela católica en el poblado de Aibonito al que el niño asistía.

El portavoz del ICE, Iván Ortiz, dijo que Berrios era sacerdote en la Diócesis de Caguas, al sur de la capital de San Juan. Dijo que el sacerdote fue arrestado en el poblado norteño de Naranjito.

Al entrar en la sala del tribunal, Berrios dijo en una breve declaración ante los reporteros que "aunque mis manos y pies están esposados, hay otras personas que son prisioneros de conciencia", sin dar más detalles.

Berrios es el primer sacerdote que enfrenta cargos de esta clase en Puerto Rico, aunque los fiscales locales investigan a por lo menos otros 17 sacerdotes y ocho diócesis por acusaciones similares.