Agua, nueva fuente de conflicto Israel-palestinos

Un proyecto para el tratamiento de aguas servidas es la más reciente pugna entre colonos judíos de la Margen Occidental y los pobladores palestinos de la zona.

El asentamiento judío Ofra y las aldeas palestinas vecinas arrojan sus desechos líquidos en el valle, lo que amenaza con contaminar un acueducto subterráneo.

Por ello las autoridades israelíes avanzan con planes de construir una planta de tratamiento de aguas servidas a fin de beneficiar a ambas comunidades.

Pero cuando se trata de tierras disputadas por israelíes y palestinos, la política se torna tan sucia como el desagüe.

La planta de tratamiento iba a servir solamente para el asentamiento judío, pero la Corte Suprema de Israel ordenó suspender la construcción hace tres años tras determinar que estaba siendo construida sobre tierras privadas palestinas.

Según la ley israelí y el derecho internacional, no se pueden confiscar tierras privadas en zonas bajo ocupación militar a menos que sea para beneficio también de la población adyacente.

Por ello, las autoridades israelíes están ahora tratando de legalizar el proceso, haciendo que la planta pueda ser compartida por las aldeas palestinas y no solamente Ofra, que está a unos 16 kilómetros (10 millas) al norte de Jerusalén.

Sin embargo, las autoridades palestinas se niegan a cooperar, porque no le quieren dar legitimidad al asentamiento judío.

"Las aldeas palestinas recibieron la solicitud de sumarse a este proyecto con el asentamiento, pero todas las aldeas circundantes se negaron siguiendo órdenes de la dirigencia palestina", declaró Abed Rahman Salé, alcalde de la aldea de Silwad.

Salé dijo que las autoridades israelíes se han negado a aprobar la construcción de una planta procesadora de agua financiada por Alemania, porque ello beneficiaría también al asentamiento judío.

El mayor Guy Inbar, portavoz del gobierno israelí en la Margen Occidental, dijo que no estaba al tanto de tal gestión.