Reglas de Obama sobre emisiones, antes de elección

Dentro de unas semanas el gobierno del presidente Barack Obama habrá de presentar nuevos límites a las emisiones de gases contaminantes de las plantas termoeléctricas de Estados Unidos, para consternación de muchos candidatos demócratas que buscan cargos en estados productores de energía.

Temerosos de sufrir repercusiones políticas, esos candidatos desean que su colega demócrata en la Casa Blanca espere hasta las elecciones.

Pero Obama ya no puede esperar.

A diferencia del oleoducto Keystone XL, cuya revisión ha sido retrasada por el gobierno, probablemente hasta las elecciones de noviembre, el reloj sigue avanzando para las reglas de las plantas termoeléctricas, la piedra angular de la campaña de Obama contra el cambio climático. A menos que empiece ahora, las reglas no se implementarían antes que termine su mandato, lo que facilitaría a su sucesor detenerlas.

Así que aunque la medida pudiera ayudar a los republicanos a atacar a algunos de sus rivales demócratas más vulnerables este año, el gobierno procede a toda velocidad. El asesor de Obama en temas climáticos, John Podesta, confirmó que la propuesta se revelará a principios de junio, justo cuando se caldean las elecciones generales de este año.

"Tener este debate ahora sólo perjudicará a los demócratas", dijo Hank Sheinkopf, estratega demócrata con amplia experiencia. "Los demócratas están en problemas. Lo mejor que se puede hacer cuando se está problemas es evitar una mayor controversia".

Sin duda, los estadounidenses suelen apoyar la reducción de contaminantes. Una encuesta del Centro Pew de Investigaciones del año pasado concluyó que 65% de los estadounidenses están a favor de "imponer límites más estrictos a las emisiones de gases de las termoeléctricas a fin de enfrentar el cambio climático", mientras que 30% se oponen.

Pero los demócratas disputan este año algunas de sus contiendas más duras en estados de inclinación conservadora que dependen de la industria eléctrica, como Luisiana, Arkansas, Kentucky, Virginia Occidental, Alaska y Montana. De hecho, grupos conservadores han gastado millones de dólares para acusar a los demócratas en esos estados de apoyar políticas energéticas que obstruyen el desarrollo económico y la creación de empleos.

No importa que sea el gobierno de Obama, y no los candidatos legislativos, los que están diseñando las normas. Aunque los demócratas tratan de distanciarse de Obama sobre el asunto, los republicanos dicen que ello es evidencia de que los legisladores demócratas no pueden controlar al presidente.

El representante republicano Steve Daines, quien trata de desbancar al senador demócrata John Walsh en Montana, dice que las nuevas reglas son parte de una guerra de Obama contra los empleos y las familias de Montana. En una entrevista, Daines dijo que "el Senado dirigido por los demócrata ha sido cómplice al apoyar la guerra del presidente Barack Obama contra el carbón y a los habitantes de Montana no nos gusta".

El año pasado el gobierno propuso los primeros límites al dióxido de carbono para las nuevas plantas termoeléctricas, lo que generó duras críticas de intercesores del sector de ambos partidos que dicen que la tecnología para capturar suficientes contaminantes a fin de cumplir esos estándares aún no es viable comercialmente.