Ucrania arrecia cerco a pro rusos en Odesa

Una milicia pro rusa que tiene el control de una ciudad del oriente de Ucrania estaba el martes bajo una mayor presión de fuerzas gubernamentales de Kiev, pero los insurgentes actuaban a su antojo en otras partes de la turbulenta región.

Los cancilleres de Ucrania y Rusia se reunieron el martes, pero su abierto desacuerdo no hizo nada que indicara que hay una solución diplomática cerca.

Está planeado que el miércoles se vuelva a intentar una solución diplomática durante una reunión entre el presidente ruso Vladimir Putin y su colega suizo Didier Burkhalter, cuyo país preside en este momento la Organización Europea para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Rusia y Occidente han expresado el deseo de que la OSCE tenga una mayor participación en reducir las tensiones en Ucrania.

Las operaciones militares ucranianas que comenzaron el lunes para sacar a fuerzas pro rusas de la ciudad de Slaviansk son el esfuerzo más ambicioso del gobierno interino de Kiev por controlar varias semanas de inestabilidad en la región este del país, habitada mayormente por personas de etnia rusa.

Cuatro soldados y 30 insurgentes perecieron en los enfrentamientos, dijo el martes el ministro del Interior ucraniano. La milicia pro rusa dijo que 10 personas perdieron la vida, entre ellos varios civiles. No fue posible conciliar las cifras de inmediato.

En el suroeste, las autoridades de Kiev también intentaron recuperar el control sobre la región que rodea Odesa, un importante puerto del Mar Negro, con el nombramiento de un nuevo gobernador el martes.

Por su parte, el ministro del Interior ucraniano, Arsen Avakov, publicó el martes en su página de Facebook el saldo de muertos, agregando que 20 soldados del gobierno fueron lesionados en los combates en Slaviansk. Agregó que unos 800 efectivos pro rusos dentro y en los alrededores de Slaviansk usaron armas de grueso calibre y morteros el lunes.

Para el martes por la mañana, las fuerzas ucranianas habían tomado un punto de control clave al norte de la ciudad, lo que propinó un golpe a las líneas de comunicación de los insurgentes.

En Donetsk, una importante ciudad 120 kilómetros (75 millas) al sur de Slaviansk, el aeropuerto estuvo cerrado durante el día a los vuelos internacionales tras una orden del gobierno, pero reabrió más tarde.

Por la tarde unos 30 milicianos pro rusos armados con fusiles automáticos y lanzagranadas rodearon una base del Ministerio de Interior en Donetsk para exigir que los efectivos no se unan a las operaciones contra las fuerzas pro rusas, aunque no estaba claro si atacarían.

En Odesa, las autoridades anunciaron el martes que despidieron al gobernador en funciones y lo reemplazaron con el legislador Igor Palitsia. El jefe de la policía de Odesa fue despedido el fin de semana.

Todo esto ha hecho aumentar las preocupaciones de que Odesa pueda ser la próxima región en caer después de la muerte de 46 personas el viernes, muchas de ellas en un edificio incendiado, cuando una marcha pro ucraniana derivo en un fuerte enfrentamiento. Dos días después, 67 personas detenidas en la violencia fueron liberadas por la policía bajo presión de una multitud enfurecida.

Las dos partes en el conflicto ucraniano se han criticado con fuerza por las muertes en Odesa. Cuando los vecinos se reunieron el martes para colocar flores cerca del edificio incendiado, no conocían la causa del incendio y mostraron sospechas sobre las fuerzas policiales, que no trataron de controlar la violencia.

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Yuras Karmanau reportó desde Odesa, Ucrania.