Declaran en juicio viudas de masacre en Guatemala

Las viudas de cuatro de los campesinos asesinados por la guerrilla guatemalteca declararon ante el tribunal que juzga a un excombatiente rebelde por la masacre.

Las testigos fueron asistidas por una psicóloga y un paramédico cuando rindieron sus declaraciones.

Un biombo blanco las separaba de Fermín Felipe Solano Barrillas, alias teniente David, ex miembro de la Organización del Pueblo en Armas, uno de los cuatro grupos guerrilleros que libró la guerra contra el Ejército guatemalteco y el único guerrillero detenido y acusado de ordenar y participar en la masacre del Aguacate, perpetrada por los insurgentes en Chimaltenango, a unos 60 kilómetros al occidente de la capital guatemalteca, entre el 22 y 25 de noviembre de 1988.

El testimonio más desgarrador fue el de Yadira Cujcuy Yool, quién entre lágrimas dijo que cuando ocurrió la muerte de su esposo José Luis Callejas, tenía solo un año y 5 meses de haberse casado y que estaba embarazada.

"Yo aún siento el amor por mi esposo hubiera querido que los años se hubieran alargado, pero solo fue poco tiempo, no pude conocer mucho a mi esposo, no pudimos disfrutar del amor. Desde niña fui rechazada, sentí que él sí me comprendía, fue el único hombre que no se quería aprovechar de mí", dijo Cujcuy. El hijo murió a los 22 días de nacido.

"Yo salí a pastorear un mi cabrito, cuando las señoras del Aguacate venían llorando y gritando, "que les pasó" les dije yo, "Ay si usted también", me dijeron ya mataron a nuestros maridos, me dijeron", dijo Agustina Machic, una anciana de 76 años esposa de Horacio Tajtaj, uno de los fallecidos. Explicó que no sabía quién era responsable.

Acongojadas y llorando, las viudas explicaron que creen que sus maridos fueron torturados pues los cadáveres incluso presentaba quemaduras en sus partes íntimas. En la masacre murieron 22 personas que habrían sido ahorcados y estrangulados por un grupo de diez guerrilleros, tras acusarlos de colaborar con el ejército en medio de ofensivas militares.

Según la investigación del Ministerio Público, la masacre sucedió cuando Carlos Humberto Guerra Callejas, a quien el ejército había nombrado comisionado militar de la zona (que ejercían tareas de control a población y de informantes) se perdió en una montaña cuando pastoreaba vacas. Guerra Callejas fue capturado por el grupo guerrillero y asesinado, varios familiares y amigos de este fueron en su búsqueda pero también fueron asesinados.

"Estaba todo quemado, ya sus ojos ya no tiene, sus plantas de las manos están todos quemados" dijo al Tribunal, dijo al Tribunal Juana Tala, de 56 años y viuda de José Gabriel Arenales Gómez. Afirmó que no podía culpar a nadie porque "Solo Diosito sabe. Dios puede hacer justicia porque nosotras nada vimos, nosotras no podemos decir que tal fulano fue".

Tras escuchar los testimonios Solano Barrillas dijo que se conmovió con el relato de las mujeres, pero dijo que no es responsable de los hechos al cuestionarle su paso por la guerrilla dijo. "Yo nunca fui guerrillero".

En la audiencia también declararon seis testigos a favor de Solano Barillas, quienes dijeron que lo conocían por ser vecinos y amigos y que daban fe de ser una buena persona, un buen padre y buen trabajador.

Un Informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico, nacida de los acuerdos de paz de 1996 entre el gobierno y la guerrilla y auspiciada por las Naciones Unidas, reveló que 93% de las muertes ocurridas durante la guerra civil (1960-1996) fueron cometidas por el ejército y los paramilitares, a quienes responsabilizó de 626 masacres.

A la guerrilla le atribuyen 3% de las violaciones a los derechos humanos, entre ellas las 32 masacres incluyendo la de El Aguacate. Informes oficiales indican que por lo menos 250.000 murieron o desaparecieron durante el conflicto.