Petro retorna a alcaldía de Bogotá

El restituido alcalde de Bogotá Gustavo Petro reasumió el miércoles su cargo en medio de vítores de sus simpatizantes, aunque ya lo esperaba una crisis en la que más de 50% de la ciudad no tiene servicio de agua.

El retorno de Petro al cargo, tras su salida hace más de un mes, es una situación inédita en una batalla jurídica de cuatro meses del funcionario para mantenerse en el segundo cargo de elección popular más importante del país, después del presidente de la República.

En medio de un tumulto de simpatizantes, reporteros y policías, Petro, de 54 años y un exsenador y miembro de la ya pacificada guerrilla Movimiento 19 de Abril (M-19), llegó primero a un punto de una avenida a unas 10 cuadras de distancia de la alcaldía, ubicada en la céntrica Plaza de Bolívar, adonde llegó a pie casi una hora después y fue recibido por sus funcionarios dentro del edificio en medio de aplausos y una lluvia de pequeñas mariposas amarillas de papel.

Tras casi dos horas de reunión con sus colaboradores y ya en plenas funciones, Petro ofreció una rueda de prensa que comenzó de rostro serio y para hablar de temas concretos: por una falla producida en la jornada en las cadenas que manejan compuertas de una de las tres plantas de suministro de agua de Bogotá, al menos 50% de la ciudad, o unos cuatro millones de habitantes, están sin el suministro.

Petro dijo que se espera que el servicio sea restituido mañana al final de la jornada.

El alcalde habló en gran parte de ese tema y sólo ratificó que su retorno al cargo era una decisión del gobierno nacional obedeciendo un fallo judicial.

El presidente Juan Manuel Santos anunció temprano en la casa de gobierno que había firmado el decreto restituyendo a Petro en la alcaldía porque acataba un dictamen emitido la víspera por un juzgado.

"Los jueces me ordenan restituir al alcalde Petro y he firmado el decreto correspondiente para que se restituya en su cargo al alcalde", dijo Santos durante un evento público en la Casa de Nariño o sede de gobierno.

Según el jefe de Estado, su determinación "simplemente es el cumplimiento de la ley, no tengo alternativa. A algunos les puede gustar, a otros no".

El martes, el Tribunal Superior de Bogotá le había ordenado a Santos restituir a Petro en el puesto luego de considerar que el gobierno estaba obligado a acoger medidas cautelares en favor del burgomaestre emitidas en marzo por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Petro acudió a la Comisión en diciembre para solicitar que se suspendiera la destitución de su cargo que dictaminó en diciembre y ratificó en enero la Procuraduría General colombiana.

Desde Washington, el secretario ejecutivo deI organismo interamericano Emilio Alvarez dijo que la Comisión valoraba "muy altamente el cumplimiento de las obligaciones internacionales del Estado de Colombia".

"Para la Comisión es de la mayor importancia, también, subrayar el hecho de que los derechos políticos son tutelados como cualquier otro derecho. Eso nos parece un hecho de la mayor significación. Este es un proceso jurídico dinámico que la Comisión ha monitoreado, monitorea y seguirá monitoreando", añadió Alvarez.

Desde que Petro fue removido del cargo el 19 de marzo, Santos nombró de manera interina en la alcaldía bogotana al ministro de Transporte Rafael Pardo y luego a María Mercedes Maldonado, quien fue funcionaria de la administración.

La decisión del Tribunal Superior de Bogotá puede ser apelada. El procurador general Alejandro Ordóñez dijo que presentará ese recurso.

Petro, que asumió el cargo 1 de enero de 2012 y hasta el 31 de diciembre de 2015, quedó fuera de la alcaldía el 19 de marzo cuando el presidente Santos hizo efectiva la destitución acordada por el procurador general Alejandro Ordóñez.

El Procurador destituyó a Petro por faltas administrativas al cambiar por decreto, a fines de 2012, el sistema de recolección de basura de la ciudad.

Petro ha refutado esos cargos y ha dicho ser víctima de las posturas políticas y religiosas del procurador Ordóñez, un funcionario que se ha hecho famoso por su actitud ultraconservadora.

El congresista de izquierda Iván Cepeda dijo en la jornada a AP haber recibido con agrado tanto la determinación del Tribunal Superior de Bogotá como la del presidente Santos. "Es una decisión muy importante además de significativa que va en el sentido de la defensa de los derechos del alcalde Petro y de su administración".

Pero para el ex alcalde de Bogotá (1991-1994) Jaime Castro, "es un verdadero sainete judicial, propio casi de una república bananera".

"Todo esto repercute en las condiciones y la calidad de vida de ocho millones de bogotanos", añadió Castro en diálogo telefónico.

Tanto la destitución como la restitución en el cargo de Petro fueron decisiones tomadas por Santos a escasos días de las elecciones presidenciales que se celebrarán el 25 de mayo. Santos, un economista de 62 años, aspira a ser reelegido por cuatro años más.

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El corresponsal de Associated Press Luis Alonso, en Washington, contribuyó a este despacho.