Arreola no quiere desperdiciar otra oportunidad

Chris Arreola alguna vez quiso ser campeón del fútbol americano universitario con la Universidad del Sur de California. Ahora que va al campus de USC con la oportunidad de conquistar el campeonato de peso completo, el descendiente de mexicanos está decidido a no desperdiciarla.

Arreola (36-3, 31 nocauts) nunca ha sido un boxeador que parezca muy preocupado por las oportunidades perdidas, pero el oriundo de Riverside, California, sabe lo que hay de por medio cuando enfrente a Bermane Stiverne el 10 de mayo en el Galen Center en el centro de Los Angeles.

"Esto es todo lo que siempre he querido, así que no puedo dejarlo pasar", expresó Arreola.

El ganador se quedará con el título vacante del CMB, reemplazando como campeón del peso completo a Vitali Klitschko. Hace casi cinco años, Klitschko derrotó a Arreola en el cercano Staples Center, y ahora Arreola tiene otra oportunidad de convertirse en el primer campeón méxico-estadounidense del peso completo.

Lo que hay en juego es suficiente para llamar la atención de Arreola, cuya dedicación y problemas con el peso han definido su carrera tanto o más que su potente pegada.

Stiverne (23-1-1, 20 nocauts) derrotó a Arreola hace un año por decisión. Arreola admite que no se esforzó en los entrenamientos para ese combate en Riverside.

"Estoy listo para esta pelea desde que salí del cuadrilátero (del combate con Stiverne) el año pasado", afirmó. "Tengo que permanecer en el gimnasio. Tengo que seguir comprometido con este deporte que tanto amo".

Para eso, el entrenador de Arreola, Henry Ramírez, mudó su concentración a San diego, con la esperanza de alejar al púgil de las malas influencias en Riverside. Ramírez llevó a Arreola a Phoenix para prepararlo para su pelea contra Seth Mitchel en septiembre pasado, y un Arreola en excelente condición física noqueó a su oponente en un asalto.

Arreola sabe cuál es el principal obstáculo en su carrera, y no es su contrincante en el ring.

"Yo soy mi peor enemigo", reconoció. "Soy mi peligro. Cuando estoy en casa, estoy a 15 millas del gimnasio, y siempre me invento algo. Se me poncha la llanta (del vehículo) o tengo un accidente. En San Diego, sólo tenemos unas llaves. Si quiero hacer algo, tengo que caminar o correr, y ya saben cuánto me gusta hacer eso".

Stiverne, un haitiano que vive en Florida, tiene 35 años, pero empezó tarde en el deporte y no pierde desde julio de 2007. Su última pelea fue contra Arreola.