México vuelve a apostar a naturalizados

Con poco espacio de maniobra en las eliminatorias mundialistas de la CONCACAF, México les apostará a dos jugadores naturalizados para tratar de enderezar el rumbo y lograr su clasificación a la Copa del Mundo de Brasil 2014.

El entrenador José Manuel de la Torre convocó el viernes a Christian Giménez y a Damián Álvarez, ambos originarios de Argentina, para un amistoso ante Costa de Marfil que es el último encuentro de preparación antes de recibir a Honduras el próximo 6 de septiembre.

Y no sería sorpresa que ambos repitan para la convocatoria del próximo 6 de septiembre ante Honduras en las eliminatorias mundialistas, en medio del mal momento por el que atraviesa México.

Giménez es apenas el segundo jugador naturalizado en recibir una convocatoria desde que De la Torre asumió el cargo a finales del 2010. El otro fue Álvarez, requerido para un amistoso ante Colombia a principios del año pasado y quien no volvió a ser llamado.

"Siempre lo hemos expresado de esta manera, todo el que sea apto para estar en selección nacional puede ser tomado en cuenta siempre", dijo De la Torre, políticamente correcto sobre los naturalizados. "Nosotros no le vamos a cerrar las puertas a nadie, al contrario, las puertas están abiertas para todos".

En México, la convocatoria de jugadores no nacidos en el país siempre polariza opiniones y no sólo entre los aficionados.

Algunos entrenadores y jugadores, incluso seleccionados nacionales, no ven con buenos ojos la convocatoria de elementos naturalizados.

"Hace seis meses, un año, nadie decía nada de naturalizados", dijo el zaguero Carlos Salcido, mundialista en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. "Ellos (naturalizados) tienen su derecho porque han luchado por ser mexicanos, y se respeta. pero ahorita están haciendo todo esto porque la selección no saca buenos resultados, y ya ustedes (prensa) están poniendo a no sé cuántos jugadores en la selección".

Efectivamente, luego de que México superó la primera fase la eliminatoria con paso perfecto en seis partidos, la convocatoria de jugadores naturalizados no estaba a discusión nacional. Tan pronto como el equipo empezó a acumular empates (5) en lo que va del año dentro del hexagonal mundialista, aunado a la eliminación en primera ronda de la Confederaciones y en semifinales de la Copa de Oro, el tema de los naturalizados se insertó en la agenda.

"No es que no tengan calidad, por algo son titulares en sus equipos, pero llamar a un naturalizado debe ser un proceso, no llamarlo por presión o porque se necesite un rescate", afirmó el entrenador del América, Miguel Herrera. "Esto es un 'bomberazo', es decir: 'que vengan a salvarnos' y ninguno está para salvar a un equipo, son complementos".

Desde el Mundial de Corea y Japón 2002, la presencia de jugadores naturalizados en el equipo de México ha sido una constante. En esa ocasión Gabriel Caballero, originario de Argentina, fue el primer mundialista no nacido en el país desde Jorge Romo (Cuba) en Suecia 1958.

"Mi proceso fue difícil porque la gente no aceptaba mucho que un naturalizado viniera a ocupar un lugar que le correspondía a otro futbolista por nacimiento", dijo Caballero, "Pero las grandes selecciones del mundo también lo hacen y no pasa nada".

En Alemania 2006 la selección incluyó a Antonio Naelson Sinha (Brasil) y Guillermo Franco (Argentina), quien repitió en Sudáfrica 2010.

Franco fue blanco de duras críticas ante su falta de definición ante el arco en Sudáfrica. La hostilidad degeneró incluso en una agresión contra su familia en un palco del estadio de Johannesburgo, cuando México fue eliminado por Argentina en octavos de final.

La situación dejó de manifiesto la controversia que provoca el tema en México.

"El patriotismo o nacionalismo que tiene el mexicano es absurdo", declaró entonces Franco. "Es una idiotez realmente porque es algo que pasa con las mejores selecciones del mundo, pero en México dicen no a los naturalizados".

Aunque fue sólo por un partido, Álvarez vivió en carne propia la presión de jugar en selección mexicana.

"A veces se pide a los jugadores (naturalizados) y cuando están, nada más están para criticarlos", dijo Álvarez. "Ojalá no exista esa postura mediática de hacerles sentir que son naturalizados".

México, con ocho puntos luego de seis partidos es tercero entre los seis países que pelean por tres boletos directos al próximo Mundial.

Un resultado adverso ante Honduras, encendería las alarmas para México, que no se ausenta de una Copa del Mundo desde Italia 1990.

Quizá por eso De la Torre se decidió a llamar a estos dos jugadores en busca de que aporten el impulso que hace falta para enderezar el rumbo.

"Soy mexicano como los demás, ¿por qué me van a exigir más que los demás?", se preguntó el "Chaco" Giménez. "Me parece que no es justo".

Justo o no, seguramente así será.